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De sobra es conocido que no soy fanático del cine español, ni siquiera seguidor, pero con este filme basado en hechos reales me ha pasado algo muy curioso, me he sentido en la obligación de verlo. Primer error.

Luego de fijarme en el director, Emilio Martinez Lázaro, mi optimismo aumentó. Director capaz de crear la original “El otro lado de la cama”, con su secuela menos original pero igual de divertida, “Los dos lados de la cama”, de su chistera también surgió “Los peores años de nuestra vida”, comedia genial con un gran Gabino diego. El resto de su filmografía es irregular, alternando en sus inicios algun bodrio, “Lulú de noche”, con comedia de época de calidad, “Amo tu cama rica”.

Da la sensación de que cuando trabaja la comedia tiene algo que le hace diferente, pero en el drama flaquea y se hunde, como pasa en la cinta que nos acontece. Su ejercicio de benevolencia con “Los malos” no convence, patina y se desmorona.

Si nos fijamos en el reparto, desde Pilar lópez de Ayala, Verónica Sánchez, hasta Goya Toledo, Luisa Martín (Para mi, lo más emotivo de toda la cinta es su sorprendente aparición), todas actrices de renombre capaces de trabajar mejor que en esta ocasión, donde no añaden nada de credibilidad, ni de frescura.

Si atendemos a la trama, narra la historia de unas jóvenes condenadas a muerte por un Tribunal Militar por un delito que no habían cometido. Detenidas al mes de acabar la contienda, sufrieron duros interrogatorios y fueron a parar a la cárcel madrileña de Ventas. Las reclusas las bautizaron como ‘las menores’, que pensaban que sólo pasarían unos años en la cárcel y acabaron siendo acusadas de un delito de “adhesión a la rebelión”, por reorganizar la JSU y por intentar un atentado contra Franco. Un Tribunal Militar las condenó a muerte y fueron fusiladas en la madrugada del 5 de agosto de 1939.

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Todo tan cierto como endeble, tal como nos cuentan la historia, los sufrimientos son ajenos y poco creibles, no tienen solidez ni en lo que dicen los personajes ni en lo que hacen y se pretende subrayar las emociones solo con la música, que aunque buena, no es lo suficiente para dar credibilidad a esos sentimientos en ningún momento del filme. Da la sensación de ser un capítulo más de la telenovela “Amar en tiempos revueltos” que un largometraje de prestigio.

Esto me demuestra la falta de calidad en nuestro cine donde esta cinta irregular se llevó gran parte de las nominaciones a los Goya con 14, empatada con “El orfanato”. De las cuales, por el buen juicio del jurado, se llevó 4 de las menores (Actor de reparto para Jose Manuel Cervino la menos floja), que ya es mucho.

Sobrevalorada producción española solo apta para devoradores y devoradoras de telenovelas, a los que tampoco convence. Le salva de la hecatombe una música y una fotografía, que acompañadas del vestuario son el único motivo para verla.

6 sobre 10

Rafael Calderón Luna