Astérix y Obélix: Al servicio de su majestad. Innecesaria y aburrida secuela.

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Se estrena el viernes 30 en los cines españoles la última película basada en los fabulosos y divertidos relatos de Astérix, creados por René Gosciny y Albert Uderzo.

Asterix y Obelix: Al servicio de su majestad.

Esta innecesaria secuela adapta a la gran pantalla dos de los cómics, ‘Astérix en Gran Bretaña’ y ‘Astérix y los normandos’, y ni aún adaptando dos a la vez consigue salvarse con algo de dignidad; siendo aquí el director Laurent Tirard (“El pequeño Nicolás”, 2009).

En esta ocasión, Julio César decide invadir las tierras bárbaras de Bretaña. Los bretones, viéndose invadidos y a punto de tener que rendirse, deciden acudir a la aldea de Astérix y compañía, con el fin de que les den su poción mágica. De esta forma, Astérix y Obélix viajarán a Bretaña para ayudar a los bretones, y de paso golpear a unos cuantos romanos por el camino.

La cinta está basada libremente en los cómics mencionados, donde a cada secuela que sacan varía de forma más variopinta y surrealista el reparto. De ‘Astérix y los normandos’ sólo aparecen los normandos, siendo su papel en la trama bastante breve y falto de cualquier chispa y gracia.

En cuanto a la trama principal, el acudir a Bretaña a salvar a los bretones y su reina, es aquí donde más desvaría la cinta, pintándonos un Londres de hace dos mil años imitando al de los años 60 con Los Beatles, teniendo situaciones tan absurdas que dan cierta vergüenza ajena.

Pero también tiene ciertos homenajes a los cómics, como los desgraciados piratas que abren y cierran la cinta, y algunas escenas calcadas al cómic, siendo lo mejor del film; como cuando los romanos deben inspeccionar todos los barriles uno por uno para encontrar el que contiene la poción mágica.

En cuanto al reparto, Gérard Depardieu (‘La vida de Pi’, 2012), vuelve a ser el mejor, pero ya se le empieza a ver mayor para los retos que se deben afrontar en una cinta con escenas de acción como ésta. Edouard Baer (‘Pollo con ciruelas’, 2011) interpreta al enésimo Astérix diferente; y Julio César vuelve a aparecer, ésta vez con las facciones de Fabrice Luchini (‘Las chicas de la sexta planta’, 2010), siendo un gran fichaje si no fuera por lo absurdo de sus diálogos, haciendo lo que puede con lo que le ofrecen.

En resumen, resulta ser una prescindible y previsible secuela más de los intrépidos y queridísimos galos, que pierde totalmente el rumbo al querer extrapolar la sociedad, cultura y lenguaje actual a la época del Gran Imperio Romano en el que se basan las aventuras de los irreductibles galos.

Lo peor: El sobrino al que tienen que cuidar Astérix y Obélix, siendo absurdo, ridículo y claramente evitable respecto a la trama principal.

Lo mejor: El desparpajo que tiene la película al intentar reírse de sí misma, buscando algo nuevo que ofrecer ante la falta de un guión más consistente.

Nota: 4

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Un comentario en “Astérix y Obélix: Al servicio de su majestad. Innecesaria y aburrida secuela.”

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