Jumper, entretenida mientras duran las palomitas.
El sueño de todo hombre ha sido y fue siempre el poder ir a cualquier lugar en un chasquido de los dedos, en un segundo estar en cualquier sitio, esa es la premisa de la que parte ‘Jumper’, llevar ese sueño al cine utilizando esa capacidad como vehículo.
Y al comienzo es entretenida, ver ese sueño hecho realidad, aunque solo sea en las salas, nos deja con la boca abierta. Ese chaval que descubre su poder accidentalmente y poco a poco aprende a utilizarlo a conveniencia son lo mejor de toda la cinta y unos minutos muy buenos de cine de entretenimiento del de antes con los efectos de hoy.
A partir de ahí, como es previsible, la historia se devalúa, la teoría de la secta que se dedica a eliminar a los Jumper, sin razón aparente, suena a forzado y el desarrollo se eterniza sin perder el rumbo de la trama pero consiguiendo que esta pierda interés.
The Mist de Stephen King. Serie B con aspiraciones.
Del prestigioso director Frank Darabont (”Cadena perpetua” y “La milla verde”) y protagonizada por Thomas Jane (”El Castigador”), nos llega esta adaptación de un libro del gran Stephen King (Mi dios en la tierra), película que me han pasado con subtítulos en español, que nos cuenta como en un pequeño pueblo de Maine, estalla de repente una violenta tormenta que termina tan bruscamente como comenzó. Entonces aparece una espesa niebla que va entrando y atrapando a la gente en sus hogares, supermercados… y va matando a todo aquel que se adentra en ella.
Hasta el momento en que el director Frank Darabont decide que está diciendo algo importante, en lugar de haciendo una hábil película de terror, The Mist no está mal. Es en ese preciso instante cuando la cinta se le va de las manos, la intriga se difumina y se prevee un final difuso, con giro facil y fuera de contexto.
Deseo, peligro. Ang Lee se olvidó de entretener.
Lo que no deja ligar a dudas es que esta película es preciosista, está ejecutada con precisión de relojero, la fotografía es maravillosa, el montaje sublime, los actores no desentonan y la dirección de Ang Lee espectacular. ¿Pero el cine no nació para entretener al espectador?. Esta cinta no lo hace.
Shanghai, 1942. La ciudad está ocupada por los japoneses. La Sra. Mak, una mujer sofisticada y adinerada, entra en un café, hace una llamada y se sienta a esperar. Recuerda… cómo empezó todo hace unos años, en la China de 1938. En realidad no se llama Sra. Mak, sino Wong Chia Chi. Un poco antes de la II Guerra Mundial su padre huyó a Inglaterra, dejándola en China. Era estudiante universitaria y conoció a Kuang Yu Min, que acababa de fundar una sociedad teatral para fomentar el patriotismo.
“Cometas en el cielo”, grandes momentos emocionales.
Habrá quién achaque a esta película sus momentos folletinescos, pero yo hacia tiempo que no me implicaba tanto con una cinta como con “Cometas en el cielo”, aunque los momentos más intensos y más emocionales a veces se pierdan en el melodrama.
Adaptación del best-seller de Khaled Hosseini. Después de pasar su infancia en el lugar donde nació, y verse obligado a huir junto con su padre, reconocido anticomunista en un momento de invasión soviética. Amir regresa a su país natal, Afganistán, todavía bajo el dominio talibán, con la intención de rescatar al hijo de su mejor amigo de las garras del régimen y de sus inhumanos miembros, alguno de infausto recuerdo y además solventar todos los problemas que dejó atrás cuando abandonó el país.
Se puede decir que se ofrece la poesía como producto de consumo en esta gran adaptación de un libro que no se moja en los charcos políticos pero que tampoco lo necesita.
“El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, soporífero western con estilo.

Una película que narra la historia del más famoso forajido del oeste americano, el carismático e impredecible pistolero Jesse James (Brad Pitt), un bandolero sudista hijo de un predicador, tiene que ser más entretenida, no podemos confundir la personalidad y el refinado estilo con el aburrimiento.
Una trama en la que Jesse planea su próximo gran robo, declara la guerra a sus enemigos, quienes intentan hacerse con la recompensa -y la gloria- que implicaría su captura. Pero la amenaza más importante a su vida puede que venga de aquellos en quienes más confia. No puede ser tan aburrida, con la calidad de los actores no basta para lograr que el espectador disfrute de todos los minutos del metraje, que yo creo es el objetivo prioritario de cualquier filme, sobre todo cuando duran bastante más de 2 horas.
“Las 13 rosas”, tan cierto como endeble.

De sobra es conocido que no soy fanático del cine español, ni siquiera seguidor, pero con este filme basado en hechos reales me ha pasado algo muy curioso, me he sentido en la obligación de verlo. Primer error.
Luego de fijarme en el director, Emilio Martinez Lázaro, mi optimismo aumentó. Director capaz de crear la original “El otro lado de la cama”, con su secuela menos original pero igual de divertida, “Los dos lados de la cama”, de su chistera también surgió “Los peores años de nuestra vida”, comedia genial con un gran Gabino diego. El resto de su filmografía es irregular, alternando en sus inicios algun bodrio, “Lulú de noche”, con comedia de época de calidad, “Amo tu cama rica”.
Da la sensación de que cuando trabaja la comedia tiene algo que le hace diferente, pero en el drama flaquea y se hunde, como pasa en la cinta que nos acontece. Su ejercicio de benevolencia con “Los malos” no convence, patina y se desmorona.
Crítica de “Hacia rutas salvajes”

Dicen que cuando Sean Penn se encontró la novela del periodista Jon Krakauer sobre la aventura antimaterialista de Cristopher McCandless se emocionó tanto, que ha pasado 10 años cortejando a la familia hasta conseguir los derechos para llevar a la gran pantalla esta aventura de libertad y poesía.
Alexander Supertramp, apodo con el que se rebautizó al comienzo de su epopeya, necesitaba liberarse de las cadenas que rigen nuestro destino y dejar en libertad a dos monstruos de su interior, la rabia y la rebeldía, para abandonando una vida acomodada, en una familia rota, y con la licenciatura en el bolsillo emprender un viaje vital que le llevó a recorrer, mochila en mano, gran parte del pais; donde cada persona que encontró fué vital en su viaje de autodescubrimiento.
Narrada en tres tiempos, autobus, mochila y universidad, la película nos muestra, con inusitada belleza, una naturaleza y una forma de ver la vida lejos de lo convencional.
Con momentos memorables, el filme, muy a mi pesar, paga el peaje de las dos horas y media y se vuelve en algunos pasajes lento, dando la sensación que se podría haber sintetizado en bastantes minutos menos.
El final, ni sorprende ni se pretende, pero adolece de tirón sentimental, no consiguiendo emocionarnos en unos minutos finales que alternan altibajos en la narración. Genial el encuentro con el oso.
Emile Hirsch (Que rueda “Speede Racer” con los Wachowski) con sus 22 años está genial tan embutido en el papel que perdió 18 kilos en el rodaje, factor determinante en la credibilidad de un personaje por momentos sublime.
Buen cine, con transfondo social, que nos deja un mensaje bajo el sello de este polifacético director y de la fascinante mente del protagonista: “La felicidad solo tiene sentido cuando se comparte”. Recomendable.
7 sobre 10
Rafael calderón Luna
Crítica de “Pozos de ambición”
Petróleo sangriento
Paúl Thomas Anderson presenta una desconcertante pero fascinante parábola sobre los peligros de la avaricia.
Titulo original: There Will Be Blood.
Año de estreno: 2007.
Actores: Daniel Day-Lewis, Paul Dano, Dillon Freasier, Ciarán Hinds, Kevin J. O’Connor.
S i es cierto, como dicen los críticos gringos, que la fabulosa pero desconcertante Petróleo sangriento no es una aventura épica sino una gigantesca película de terror, entonces lo mejor es aclarar que se trata de una película de terror protagonizada por dos monstruos. Dos monstruos que serán retratados desde el principio hasta el final. Desde el auge hasta la decadencia. El primero, Daniel Plainview, es un tipo autodestructivo que se encuentra dispuesto a lo que sea (a poner en riesgo, incluso, la vida de su hijo) con tal de ser el más poderoso de todos los petroleros de Estados Unidos: “la competencia vive dentro de mí”, dice, “no quiero que nadie triunfe aparte de mí”. El segundo, Eli Sunday, es un enfermizo predicador de aquellos que montan iglesias urgentes sobre la base de sus propias mentiras.
Sus dos historias suceden en los primeros años del siglo XX. Y son, en verdad, un par de alegorías que no quieren dejarnos olvidar que en Estados Unidos el capitalismo combate el puritanismo con la sospecha de que son la misma cosa: una forma de hacer humana la ley de la selva con unos retoques arguméntales bárbaros para una producción que ya es excelente.
No es fácil descubrir qué tienen en común, aparte de sus estupendas bandas sonoras, sus secuencias admirables y sus actuaciones valientes, las cinco películas que ha dirigido el norteamericano Paul Thomas Anderson: Sydney, Boogie Nights, Magnolia, Embriagado de amor y Petróleo sangriento. Pero esta última entrega, que es una proeza cinematográfica con una resolución más bien lamentable, prueba que todas sus obras son parábolas bíblicas que advierten los peligros de la avaricia.
Aun a si es una reflexión que se debate entre los propios improperios de nuestro pensamiento calculativo y acomodado a la situación todo en una producción que en mi opinión personal se define desde el instante que la vi como un gran clásico.
Por: Alexander Moreno Lopera
Crítica de “En el valle de Elah”

Nos pasamos meses sin que lleguen a la cartelera producciones de calidad, alguna de vez en cuando asoma en nuestras salas y nos ayuda a mantener vivo nuestro amor al séptimo arte. Y, dando la importancia debida a la gran ceremonia anual de entrega de los Oscars, en estos últimos meses nos llegan, en avalancha, todos las películas que deseamos ver durante todo el año. “En el valle de Elah” es una de ellas. Una de esas películas que se ven pocas veces, con un Tommy Lee Jones espléndido y narrada con la maestría de Paul Haggis.
Hay años en que he deseado que dejaran desierto alguno de los premios que otorga Hollywood, o simplemente que acabaran con un suspense ficticio, ya que se deducen de antemano los ganadores al coincidir alguna película excepcional en alguna categoría vacía de pretendientes válidos. Pero este año hay verdaderas luchas de titanes en varias categorías; que “En el valle de Elah” quede fuera de la lucha por la mejor película demuestra de lo que hablo, que Tommy Lee Jones es un serio aspirante a mejor actor, en un año de locos, donde la lucha por esta estatuilla está más reñida que nunca corrobora que no sabemos si este largometraje ganará algun Oscar, pero lo que si es cierto es que le ha tocado un año dificil.
Volviendo a la cinta en cuestión, nos cuenta como al regreso de la guerra de Irak, el soldado Deerfield desaparece, su padre (T.L.Jones), ex-militar, al no recibir noticias de su hijo empieza a indagar y con la ayuda de una inspectora de policía (Charlize Theron) descubre que detrás de la ausencia hay algo más que una deserción.
En muchas ocasiones se han llevado al celuloide las consecuencias de los conflictos bélicos, pero pocas donde con tan poca hemoglobina derramada se haya plasmado tanto sufrimiento y se nos haya entregado de manera tan intrínseca el error de cada guerra, se llame como se llame.
Como apuntaba antes Tommy está casi perfecto, y ese caasi es lo que le falta para garantizarse el Oscar, aún así peleará hasta el final en una interpretación que le lleva a la élite. Charlize Theron cumplidora y camaleónica como siempre y Susan Sarandon en su pequeño papel de sufridora madre y mujer de militares, lo hace bien.
El director Paul Haggis sabe lo que se hace y con las herramientas adecuadas encarrila la historia hacia los cauces más favorables.
Bien narrada, con un plantel de lujo y un guión elevado a la máxima expresión, la misiva que se nos entrega nos dice del error de sacrificar a nuestros jóvenes, nunca lo suficientemente preparados, en estos conflictos que no llevan a ningún lado sino a embrutecer a una sociedad que no lo necesita.
7,5 sobre 10
Rafael Calderón Luna
Crítica de “Tierra”
A la hora de elegir un documental para visionar en la gran pantalla siempre me embarga el escepticismo, el pesimismo me acompaña en la parafernalia previa a ocupar mi localidad en la sala y me pregunto si merecerá la pena el esfuerzo.
En esta ocasión la respuesta no la voy a dar yo, la vais a dar vosotros y vosotras. Os recomiendo encarnecidamente que sigais mis pasos y tengais el inmenso placer de ver en cines “Tierra”.
Nunca nuestro planeta se había mostrado tan bello y tan vulnerable al mismo tiempo, pocas veces una fotografía atrapará, osadamente, tan hermosos contrastes de la naturaleza y jamás cada ser vivo que aparece en el metraje fué entregado a nosotros de esta manera. Cada historia particular conecta con las demás en perfecto paralelismo.

La presentación es sublime, el desarrollo majestuoso y el final impactante. La música se desliza por los paisajes en simbiosis con la genial y siempre sorprendente voz (En España) de Constantino Romero.
Recomendado largometraje para pequeños y grandes y sobretodo para nuestro amado planeta tierra.
7 sobre 10.
Rafael Calderón Luna.











