My Own Private Idaho. Crítica de mi nueva colaboradora Angélica Guzmán Miralles
No faltará a quien le parezca un enorme atrevimiento la sola idea de poder encontrarse ‘My Own Private Idaho’ junto al resto de los clásicos. Puede que lo sea, pero tengo mis razones para incluirla entre ellos. Quizá la principal es que nos encontramos ante una película que merece ser recordada, sobre todo por el especial tratamiento que el director da a los temas escabrosos: prostitución, homosexualidad, incesto y drogodependencia. Con ingredientes como éstos era muy fácil incurrir en la vulgaridad. Van Sant trata estos temas, no sólo con naturalidad sino que podríamos decir que con alevosía, ya que se escuda en la realidad para perpetrar este perfecto y cuidado “atentado” pero disfruta con ello y se nota.
Este gran amante de los bajos fondos se dedicó durante una buena temporada a observar los barrios marginales de Los Ángeles, de donde nació ‘My Own Private Idaho’, que si bien no fue la primera en rodarse (le anteceden ‘Mala Noche’ y ‘Drugstore Cowboy’) sí lo fue en ser escrita.
La búsqueda: El diario secreto. Olvidable aventura.
Muchas veces el mayor acierto del cine es tener claro que vas a ofrecer, sin falso marketing y sin camuflajes artificiales, dejando la decisión al espectador, que es el que paga, y el que tiene derecho a elegir el producto que va a consumir.
En esta cinta de la fábrica de sueños Disney esa premisa está clara, es un producto juvenil, casi infantil diría yo, de degustación sencilla, sin pretensiones, una película de aventuras con un guión simple y malo, con un aire torpe propio de videojuego, que busca entretener sin más y a ratos lo consigue.
Esta segunda entrega de ‘La búsqueda’ es más de lo mismo, si la mezcla funciona en taquilla para que la vas a cambiar, atenuados los defectos anteriores y amplificados los aciertos las aventuras de Nicholas Cage (¿quién le asesorará en el peinado?), son hasta resultonas si sabes lo que vas a ver.







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