
El 23 de mayo, ese es el día, comenta el director, que será el momento de destruir a Indiana en taquilla además de permitirse el lujo de criticar a Spielberg y decir que está poco menos que acabado y que en sus películas comete descuidos.
Está claro que las pretensiones de este inutil cinematográfico van detrás de publicitarse y esconder su posible fracaso echándole la culpa a la productora en la coincidencia en la fecha de estreno y sino al tiempo.