
Ahora con motivo de la revisitación de uno de estos clásicos (‘3:10 to Yuma’), nos llega este western del mismo nombre, con aires clásicos, con un plantel de lujo, Christian Bale en estado de gracia y Russell Crowne derrochando profesionalidad para devolver parte del esplendor a un género últimamente semi-olvidado.
Y la historia lo merece, la detención de un bandido de renombre y su posterior traslado al tren que le llevará al pueblo que da nombre a la cinta sirve de vehículo para un ejercicio cinematográfico del bueno concentrado en casi dos horas que se pasan en un ‘tris’ dejando al espectador con el sinsabor que dejan las ganas de más.
Está claro que el director tiene la fórmula, las productoras le dan crédito y con el beneplácito de un guión complaciente y un elenco de actores acorde al presupuesto el resultado a no mucho tardar debe de ser tan bueno como el de esta producción que abre de nuevo las puertas a los vaqueros norteamericanos y nos permite regresar durante un par de horas a un tiempo donde la vida era tan barata como el precio de una bala de revólver.
Encontrar defectos en este western con mayúsculas es difícil, quizás profundidad en alguno de los personajes que se quedan a medias en una historia sencilla y no por ello menos merecedora de nuestras alabanzas.
7, 3 sobre 10.
Rafael Calderón Luna.
