domingo , diciembre 16 2018
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American Pie: El reencuentro. El último trozo entra mejor que otras secuelas.

Se estrena este fin de semana en la cartelera española la última película del dúo formado por Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg, cuyo único trabajo anterior había sido la prescindible ‘Dos colgaos muy fumaos: Fuga de Guantánamo’. En esta ocasión, dirigen y firman el guión de la primera secuela decente de la franquicia desde ‘American Pie 3: ¡Menuda boda!’, recuperando todos los personajes originales de la primera película, aunque sea a través de cameos (el de Shannon Elizabeth es totalmente prescindible).

American Pie el reencuentro.

Muchas gracias a la gente de Sensacine por contar con nosotros para el evento organizado en una abarrotada sala de kinépolis, dónde pudimos compartir risas con algunos de nuestros amigos y amigas en una gran velada.

La historia se centra en una reunión de ex-alumnos del instituto de los protagonistas, los cuales deciden acudir para ver cómo les ha ido a sus compañeros de clase y juergas. Jim (Jason Biggs) y Michelle (Alyson Hannigan) siguen ‘felizmente’ casados, teniendo un hijo de dos años. Por su parte, Oz (Chris Klein) vive en una mansión de Malibú, y es presentador de un programa deportivo en televisión. Mientras tanto, la vida de Stifler (Seann William Scott) sigue exactamente igual. Heather (Mena Suvari) sale con un cirujano que esconde más de lo que muestra; y Finch (Eddie Kaye Thomas), que ha viajado por todo el mundo, intenta ligar con Trish, una camarera amiga de Michelle del inolvidable campamento musical.

American Pie Reunion.

Después de abarrotar los videoclubs con continuaciones infames de la saga original, hasta se agradece esta continuación, cuyo principal objetivo es recuperar los orígenes de la franquicia, debiendo resaltar que lo consiguen. La misión es retratar cómo ha pasado el tiempo para nuestros carismáticos amigos obsesionados con el sexo; y, al igual que a los actores, ha pasado lento y aburrido.

Esto es debido a que después de triunfar en taquilla con las tres primeras películas, ninguno ha conseguido resaltar en el cine lejos de la saga. Si bien a esto se puede matizar que Alyson Hannigan ha protagonizado dos series de televisión de culto seguidas (“Buffy” y “Cómo conocí a vuestra madre”), sólo ha salido en la gran pantalla desde ‘American Pie 3’ para protagonizar ‘Date movie’, lo cual no la deja en buen lugar. También se puede mencionar que Jason Biggs ha trabajado con Woody Allen en ‘Todo lo demás’, pero ha sido uno de los títulos más olvidados del genio neoyorkino; o que Seann William Scott fue el rey de la comedia gamberra en los 90, pero su carrera se ha ido diluyendo con los años. Y respecto a Chris Klein, creo que nadie desea recordar ‘Rollerball’… Nadie.

Así las cosas, todos vuelven con fuerza a la saga, y se nota desde su primera escena, con ese comienzo fuerte y escandaloso propio de la franquicia. Más que actuar, todos viven sus personajes, puestos que son parte de ellos, los han ido moldeando con las secuelas y poseen muchas cualidades de los propios actores. Los personajes maduran porque ellos lo han hecho.

Con los actores/personajes preparados; los directores, y a la vez guionistas, han decidido recuperar el espíritu y humor salvaje de la película original, alejándose de las secuelas sólo para apoyarse en ellas para diversos chistes y gags inolvidables, recurriendo a cameos testimoniales pero sumamente divertidos. De esta forma, se limitan a dirigir como lo hubiera hecho Paul Weitz (de haber cogido otra vez el timón de la nave) no aportando nada nuevo, ni dejando su sello propio.

En resumen, se agradece una mayor profundización de los personajes (evitando la superficialidad propia de las secuelas) y que los actores se hayan implicado tanto en volver a recuperar a sus queridos personajes, devolviéndonos en el tiempo a finales de los 90, con una película propia de esa época; siendo divertida, destrozona y sin complejos, donde cualquier recurso es aceptable con tal de arrancar una carcajada del espectador (ya sea humillando aún más a Jim o inmortalizando otra gamberrada de Stifler).

Lo mejor: Conseguir que no nos cansemos de las gamberradas de Stifler, gags muy divertidos, y ese final con las MQMF.

Lo peor: Que los directores se hayan dejado llevar, que no hayan conseguido crear algo nuevo, sino una especie de secuela-copia de la original (aunque divertida), pero 13 años después.

Nota: 7 sobre 10.

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