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El legado de Bourne. Jeremy Renner está a la altura, la trama no.

Se estrena este miércoles 15 de agosto en los cines españoles el regreso de la franquicia de Bourne, pero sin Bourne. ¿Es esto posible? ¿Era necesario? Respuesta: sí y no.

El legado de Bourne.

Hace diez años conocimos a Jason Bourne inconsciente (Matt Damon) cuando unos pescadores le sacaban del mar. Durante tres películas estuvimos acompañándole en sus venturas y desventuras mientras trataba de descubrir su identidad. Vimos cómo sus controladores de la CIA organizaban múltiples operaciones para deshacerse de él, todas sin éxito. Descubrimos el entramado del programa Treadstone; y, al concluir la tercera, pensábamos que la historia había concluido, que dejarían a Bourne tranquilo; siendo esto una verdad a medias.

Ahora, cinco años después de la tercera entrega, sin su protagonista y director, ‘El legado de Bourne’ desvela una intriga mucho más profunda y retorcida, apareciendo un agente que se rebela ante los jefes que le quieren matar (esto me suena). De esta forma, podemos descubrir que existen varios programas de inteligencia y que Treadstone, de la CIA, era simplemente uno de ellos.

Así las cosas, el nuevo objetivo es impedir que salgan a la luz los otros programas, siendo Aaron Cross (Jeremy Renner) uno de los agentes secretos creados por el programa Outcome. Estos agentes no pertenecen a la CIA, sino al Departamento de Defensa, los cuales no están entrenados para asesinar, sino para realizar misiones altamente arriesgadas de larga duración. El programa Treadstone ha salido a la luz pública por culpa de Bourne, y como ambos programas comparten el mismo origen, Outcome se convierte en un peligro para sus creadores, por lo que proceden a borrarlo todo, debiendo el agente Cross luchar por su vida.

El legado de Bourne, crítica.

Nos encontramos ante uno de los proyectos de Hollywood más retorcidos, es decir, cómo exprimir una saga cuando el protagonista absoluto y el director que le dio credibilidad, Paul Greengrass, abandonaban el proyecto. Ante lo cual, deciden hacer una secuela sin ellos y darle los galones de la dirección al guionista de las 3 primeras (Tony Gilroy).

El resultado de este experimento (que no es una secuela, ni reboot, ni precuela, más bien una “aver-si-cuela”) tiene muchas luces y sombras. Las luces son añadir al reparto nombres tan poderosos como Edward Norton, Rachel Weisz y Jeremy Renner, destacando por encima de todo este último. Las sombras son un guión demasiado enrevesado y una trama lenta e innecesaria; así como una dirección a años luz que la aportada por Greengrass.

Por todo ello, nos encontramos ante un pobre intento de reflotar una franquicia que estaba mejor como estaba, una vez que sus pesos pesados habían decidido abandonar el barco, pero poderosos caballero es Don Dinero, y los beneficios aportados por la trilogía eran demasiados golosos como para dejarla caer en el olvido.

Por todo lo visto en pantalla, queda claro que lo único que se salva de la película es Jeremy Renner, no teniendo nada que envidiar a Matt Damon, siendo un tipo duro, ágil y convincente como agente especial. Norton y Weisz están muy aceptables, pero lejos de sus mejores actuaciones.

Si algo falla en la película es la historia, donde se nos satura con demasiada información, demasiadas reuniones de hombres importantes temerosos de las consecuencias de sus jueguecitos para crear súpersoldados; así como una introducción demasiada larga del personaje de Renner.

No se puede negar que la película posee algunas buenas escenas de acción, pero éstas quedan sepultadas por demasiados momentos de tedioso desmenuzamiento del funcionamiento de los programas y cómo mueve los hilos el personaje de Norton para que no le salpique nada a él.

En resumen, nos encontramos ante un “quiero y no puedo” de la trilogía original, donde sólo se salva un Jeremy Renner espléndido. Pocas escenas de acción, y cuando parece que va a estallar ésta, títulos de créditos y a esperar a su continuación.

Lo peor: Sufre en exceso cualquier comparación con la trilogía original, puesto que pierde en todo. Un par de buenas escenas no salvan el conjunto de la película.

Lo mejor: Jeremy Renner se ha preparado bien el papel y se nota. No tiene nada que envidiar a Matt Damon, aunque no le supere.

Nota: 5,5

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4 comentarios

  1. Gabriela, te recomiendo ver la trilogía original. Jeremy Renner es lo mejor de esta película.

  2. Puede que la película no aporte nada nuevo, como se menciona y que caiga en la repetición y comparación con las demás películas, pero algo es muy cierto, Jeremy Renner es un gran actor que no le deja nada que desear al personaje, nunca he visto la franquicia Bourne pero a mi parecer y aunque no superé al actor original, Renner es uno de los mejores que pudieron haber protagonizado dicho proyecto.

    Y a quienes nunca hemos visto (como ya lo mencioné) ninguna película, todo el royo nos ayuda a comprender un poco de que trata y adentrarnos a la historia, a pesar de los escasos momentos de acción.

    En conclusión considero que la película fue buena, merece verse, y Renner es un excelente actor.

  3. Me encanto pese a lo que digan Renner es genial es todo un heroe de acción

  4. planos increíblemente cortos, cámara al hombro de un hombre con parkinson. imágenes que no sirven para nada y borrosas

    GRAN DOLOR DE CABEZA

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