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Grandes esperanzas. Cuando otra mano maneja tu vida

Parece ser que los clásicos del cine están de moda, hace unos meses “Los miserables”, unas semanas después “Anna Karenina” y ahora “Grandes Esperanzas” de  Charles Dickens obras literarias llevadas a la gran pantalla, pero no por primera vez, puesto que cada una ya ha tenido su representación cinematográfica con anterioridad. En esta ocasión ha sido adaptada por el director Mike Newell, a quién le gusta llevar novelas al séptimo arte, visto su largo recorrido de adaptaciones literarias a la gran pantalla.

Pip (Jeremy Irvine ) es un niño huérfano que se está criando por su tía y su marido que es herrero y que le enseña el oficio. Como buen soñador él quiere ser un caballero, y sobre todo después de conocer a la joven Estella (Holliday Grainger ), sobrina de la aristócrata  Miss Havisham (Helena Bonham Carter), quien tiene reservada para ella otro futuro, según ella mejor. Pero Pip no desistirá y no desaprovechará la ocasión que un benefactor anónimo le da para ir a estudiar a Londres y así prosperar en la vida y conseguir sus sueños, aunque poco a poco descubre que no todo es lo que parece.

Cartel de "Grandes esperanzas"

El guionista David Nicholls ha dotado a “Grandes Esperanzas” de una gran narración poética en los diálogos escondiendo en ellos  los entramados de unos personajes perversos o inocentes, a la misma par, que muestran emociones rebuscadas en cuerpos que parecen no le corresponden: las figuras livianas contrarrestan con personalidades fuertes y viceversa, aquellos cuerpos fuertes corresponden a personas débiles y de carácter simple sin dobleces.

Detrás de una historia de superación, de querer mejorar en la vida, como siempre se esconde una historia de amor, deseada pero no correspondida del todo, pero también anhelada por la otra parte. Pero detrás de esos sentimientos puros, se esconde la oscuridad, lo siniestro de unas manos que manejan los hilos de la vida de ambos jóvenes, resultando todo el conjunto rebuscado  y muy artificial.

Los personajes no están impregnados de naturalidad, sus roles están tan marcados que no les dejan desenvolverse tan bien como debiesen, encontrándose demasiado encorsetados en esos papeles que cada uno tiene que desempeñar.  Las interpretaciones me dejaron fría, ninguna resaltó por encima de otra llamando mi atención, ni me emocionaron cosa que esperaba de la historia, tuve que esperar al final para que una conversación entre los dos protagonistas con algo de sentimiento me llegase, pero fue tan leve y tan tarde dentro del metraje, que me pareció tarde. Pero sobre todo me ha faltado credibilidad en las actuaciones en todo momento.

GRANDES-ESPERANZAS-FOTO-2

Con esto que voy a decir, sé que me voy a poner en contra a mucha gente, pero es lo que hay, no dudo que la interpretación en “Grandes esperanzas” de Helena Bonham Carter sea buena, pero señores es más de lo mismo, repite una y otra vez y hasta la saciedad su papel de novia cadáver, por llamarlo de alguna manera haciendo referencia a la película en sí; algo explotado ya en tantas películas que no sorprende para nada, o al menos a mí.

Uno de los fallos de esta cinta reside en su extenso metraje que además mezclado con la lentitud en muchos tramos hace que resulte en muchos momentos dura de asimilar. Incluso diría que el enfoque que se le ha dado al guión no ha sido el más correcto para llevar una historia  clásica a nuestros tiempos, ya que no nos muestra nada nuevo ni revelador que haga que el espectador se entusiasme al verlo. Una historia demasiado contenida en el contexto y los personajes incluso resultan descabalados sin nexo de unión casi entre ellos, o al menos las historias y los años pasados no me resultan demasiado bien hilados.

Aún así he de reconocer que el contexto de las imágenes, tal y como están tratadas, combinadas con una música que engancha con pura nostalgia, están conseguidas. Además de estar muy bien ambientado y logrado el vestuario.

Viendo los tres clásicos llevados al cine en estos últimos meses, vemos que todos algo de similitud entre ellos, todos tienen una historia de amor de fondo, acabe mejor o peor. Las tres obras son del siglo XIX, pero sobre encuentro muchas particularidades entre Los miserables y “Grandes Esperanzas”, en ambas hay un reo que tiene más o menos importancia, pero que al final no deja de ser uno de los grandes  protagonistas de la trama y de hecho no pude por menos cuando comencé a ver la proyección de esta película que acordarme de Los miserables que había visto unos meses antes.

Crítica de cine de Susana Peral.

La Crítica de Ricardo Jornet.

 

 

 

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