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Lobezno Inmortal. La peor película de Mutantes

Se estrena hoy en los cines españoles “Lobezno Inmortal”, la última película de James Mangold, veterano director que ha firmado películas como “Inocencia interrumpida” (1999), “En la cuerda floja” (2005), o ya más recientemente aquél despropósito titulado “Noche y día” (2010), donde Tom Cruise y Cameron Díaz se dedicaban a ir en moto entre los toros de los San Fermines por las calles de Sevilla (sí, lo habéis leído bien).

Ahora se encarga de la segunda aventura en solitario de Lobezno, después de que su anterior intento en solitario en 2009 con “X-Men orígenes: Lobezno” disgustase a la mayoría (tengo que reconocer que a mí me gustó). El director repite con Hugh Jackman, después de coincidir ambos en “Kate & Leopold”, o lo que es lo mismo, el último intento de Meg Ryan de protagonizar una comedia romántica como estrella.

Crítica de "Lobezno Inmortal".

La película pudimos verla en el fantástico preestreno organizado en los cines Kinépolis de Madrid por nuestros fantásticos amigos de Sensacine.

El argumento puede resultar caótico para aquellos alejados de la evolución del universo cinematográfico de los mutantes de Marvel, el cual está intentando homogeneizar Twenty Century Fox tal y como ha conseguido con tremendo éxito Marvel.

De esta forma, “Lobezno Inmortal” sería una secuela directa de “X-Men: La decisión final” (dirigida por Brett Ratner en 2006 y en exceso maltratada, resultando mucho más entretenida que ésta); contándonos cómo Lobezno decide alejarse del resto de los mutantes y aislarse de un mundo que odia, a la vez que mantiene vivo su amor por Jean Grey (Famke Janssen) y sufre las consecuencias de lo ocurrido en la tercera entrega de los X-Men.

imagen de "Lobezno Inmortal".

Su vida de redención y aislamiento se ve interrumpida cuando una joven japonesa le pide que le acompañe a Tokio, donde está muriéndose Yashida, un antiguo amigo de Lobezno, el cual quiere devolverle el favor por haberle salvado la vida cuando era joven. El regalo que le ofrece es la mortalidad.

De esta forma comienza una secuela escrita por nada menos que Christopher McQuarrie (ganador de un Oscar a Mejor Guión por “Sospechosos habituales”) basándose en el cómic original de Frank Miller. Debido a su guionista y a un solvente director poco asiduo a los “blockbusters”, nos encontrados con una historia oscura, densa, en la cual prima la introspección del personaje por encima de la acción, relevando esta última a momentos anecdóticos de la trama (aunque, eso sí, muy bien rodada).

“Lobezno inmortal” se aleja del concepto de comedia de acción y aventuras de superhéroes fomentada por “X-Men: Primera generación”, y sobre todo, por “Los vengadores”; contagiándose por el drama y potenciación de la figura del antihéroe que tan bien le salió a Christopher Nolan con su saga de Batman. Pero lo que quedó bien a Nolan a Mangold no le funciona, creando una historia innecesaria que encalla en una trama aburrida y poco interesante.

Imagen 1 de "Lobezno Inmortal".

Pero no sólo la historia es densa, sino que las escenas oníricas de Famke Janssen tampoco ayudan a avanzar a la trama, así como tampoco resultan interesantes una serie de secundarios a cada cual más innecesario y un cúmulo de escenas que no pasarán a la historia del Cine. Pero lo que resulta más llamativo es que, a parte del protagonista, sólo aparezcan dos mutantes, de los cuales uno no muestra poderes (sólo dice que los tiene) y el otro, Viper (papel rechazado por Jessica Biel), no se encuentra a la altura para ejercer el papel de villano de la función.

En definitiva, el resultado final se aleja totalmente del concepto de película que desean ver los espectadores devoradores del género de superhéroes, chocando de lleno ante un drama intimista del que sólo se rescatan del hundimiento la figura de Lobezno (magistralmente interpretado, como siempre, por un Hugh Jackman que ya ha asumido que será el papel que le dará la inmortalidad, así que lo potenciará todo lo que dé de sí el personaje) y una escena a mitad de los créditos que se refuerza como la única escena reseñable.

Lo peor: Que ya resulta palpable que las películas en solitario de Lobezno son innecesarias, resultando mucho más gratificante (y entretenido) verle rodeado del resto de mutantes.

Lo mejor: La escena a mitad de los créditos, que enlaza con lo que veremos el año que viene, es decir, “X-Men: Días de Futuro Pasado”.

Nota: 4

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Acerca de Eduardo Quintana

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3 comentarios

  1. Si ya de antemano dices que te gusto la primera lo que digas de esta ya pierde todo su valor.

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