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Kanimambo. Cura de humildad

Este viernes 9 se estrena en cines “Kanimambo” una película documental que viene de la mano de tres directores, Abdelatif Hwidar, Carla Subirana y Adán Aliaga. El proyecto viene abalado por ser una producción de Luis Miñarro y Sergio Castellote y distribuida por KarmaFilms.

Tres nombre, tres historias cotidianas de Mozambique. Custodio y Dionisio, hijo y padre, donde se ven reflejados las diferencias generacionales, las influencias de las guerras sufridas y el espíritu de superación de cada uno de ellos. Madalena, reivindica el papel de la mujer en Mozambique, a través de la búsqueda de una persona y de sus vivencias, y como las mujeres son el eje central de la familia. Joana es una joven sordomuda que vive un tanto aislada hasta que con un músico ciego crean una gran amistad y pondrán en cuestión las barreras de las personas discapacitadas en su país y la similitud con el resto del mundo, pero siempre con una sonrisa y una esperanza, no este relato, si no los tres.

Crítica de "Kanimambo".

“Kanimambo” es una cita ineludible para los amantes cinéfilos, para las personas en general y para darnos un baño de humildad en la sociedad tan materialista y capitalista que vivimos, un documental que muestra como el ser humano puede ser feliz con bien poco, y no quejarse demasiado por lo que no tiene y si que dar las gracias (kanimanbo en lengua Shanganao) por lo que tiene.

Tres historias de ficción pero basadas en historias reales, que ha sido un trabajo de documentación de los tres directores en un país dónde dar las gracias (kanimambo) es algo habitual y que el objetivo de todos, no sólo de los protagonistas, es la superación día a día en busca de mejorar su vida.

Visionar la película, fue una delicia, “Kanimambo” se pasa en un suspiro y las historias te cautivan, cada una de ellas tiene su encanto y su magia, totalmente diferentes pero unidas por un nexo de unión muy fuerte la humanidad, la sencillez y ganas de vivir.

Pero si después de esos 100 minutos, que se pasan en un suspiro, además tienes el placer de entrevistar a los tres directores y a uno de los productores, Luis Miñarro (en breve se publicará la entrevista en la web), ya la cosa se supera, porque si algo me quedó claro con sus palabras era que este proyecto era pura pasión, les da igual si la película es rentable o no, lo que quieren es que llegue al mayor número de gente, como si de algo educativo se tratase.

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De verdad que eso me llegó, no estaría de más que este trabajo se pasara por escuelas y bibliotecas y que muchos niños vieran como viven otros pequeños de su misma edad, sin videoconsola, sin internet, sin miles de juguetes etc., simplemente con la ilusión de sobrevivir que para ellos ya es mucho, porque estoy de acuerdo con ellos, todo el mundo tendría que verla para valorar más lo que tenemos. Y no lo veo como una demagogia barata, sino como una pura realidad de la que no nos damos cuenta.

Lo mejor de la cinta es como resaltan con gran ternura y naturalidad las vivencias de la gente, de su día a día, dejando un mensaje de felicidad y de esperanza de una vida sencilla, sin mayores riquezas más que las del alma, el corazón y la cercanía de la gente, donde la maldad no existe en primera instancia. Sus sonrisas son tan naturales y contagiosas que harán que el espectador se impregne de ellas y además provoque un debate interior sobre lo que merece la pena en la vida.

Simplemente es una cinta delicada y profunda, para aquellos que el egoísmo personal no exista y quieran reivindicar unos valores ya muy perdidos en nuestra sociedad, la solidaridad.

Una Crítica de cine de Susana Peral.

Acerca de Susana Peral

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