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Dallas Buyers Club: Lecciones de moral de una seria candidata al Oscar

Si Jean-Marc Vallée ya me atrajo con C.R.A.Z.Y y me enamoró con Café de Flore ahora con Dallas Buyers Club me ha vuelto a sorprender.

Estamos acostumbrados a recibir biopic de gente archiconocida en todo el mundo, pero bien es verdad que en ocasiones no es el nombre lo más importante a descubrir en esas historias verdaderas si no la historia de fondo que se nos cuente.

Aquí en Dallas Buyers Club descubrimos una lucha contra las farmacéuticas y el capitalismo en general anteponiendo a las personas ante los beneficios económicos todo ello enmarcado en el ámbito de la salud.

Crítica de Dallas Buyers Club

En Dallas Buyers Club Ron Woodroof (Matthew McConaughey) es un texano que ama los rodeos y vive de lo que aprendió de su padre, la electricidad, le gusta vivir al límite en sus días amando por encima de todo a las mujeres y la noche. Aunque él no lo quiera ver su deterioro es visible y un buen día tiene que ser ingresado por un desmayo, en el hospital le diagnosticaron VIH, y le dan meramente treinta días de vida.

Con una personalidad totalmente homófoba se ve hundido pero su fuerza de voluntad y sus ganas de vivir le hacen investigar las razones de haber contraído esta enfermedad, pues no da crédito. Cuando es consciente de su cruda realidad se lanza a una lucha encarnizada por encontrar una vía de escape dejándose casi la vida, al principio comienza a tomar un medicamento denominado AZT que está pruebas con su enfermedad, pero viendo como los resultados no son lo esperados busca otra salida con otras medicinas que en su país no son legales pero que tienen menos efectos secundarios y más efectivos en los pacientes.

Dallas Buyers Club es una propuesta profunda y madura sobre cómo somos tratados cuando tenemos una enfermedad, llevando al límite a los pacientes sin medir las consecuencias solo las económicas sin tener en cuenta si la vida puede o no más peligro de lo que ya existe con la patología que sea a tratar.

Además en Dallas Buyers Club nos encontramos ante un protagonista que tiene todo para ser repudiado por los demás, por su forma de ser a priori egoísta y homófobo , pero sin caer en los tópicos de la autocompasión, por el mismo y el resto, se hace al final querer por su firmeza y convicción en su lucha contra un sistema que prioriza lo económico y material a lo humano, viendo además su evolución humana, además sin perder su identidad.

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La transformación en el personaje de Matthew McConaughey no solo es física si no mental cuando ve la realidad a sus pies, y es consciente que todo su mundo se derrumba y no tiene apoyo por los que antes decían ser sus amigos. Ahí en esas situaciones se ve a la perfección quién es quién y se describe a sí mismo.

El guión de Dallas Buyers Club esconde mucho de unión y solidaridad dando la fuerza necesaria para superar unos acontecimientos que se antojan y dibujan con una crueldad infinita, donde la necesitad de apoyo es necesaria, aunque solo sea para ser comprendido por el calvario que pisan todas las personas que padecen el VIH, dando además un halo de normalidad a una enfermedad estigmatizada y que en el trascurso del metraje se enfoca las distintas formas de contraerlas y la normalidad que hay que darle.

El director maneja muy bien en sus proyectos la búsqueda de la identidad personas de cada uno de los protagonistas, es algo muy propio suyo, porque como bien incide él en sus trabajos, todo ser humano tiene una transformación dependiendo de las circunstancias vitales que se le presenten, además en Dallas Buyers Club lo hace con delicadeza y muy bien tacto, en ningún momento sin rozar la grosería, ya que suele tratar temas delicados, y haciendo que el espectador se implique en los argumentos y se introduzca en la historia para hacerle incluso participe de los hechos, aquí incluso más todavía porque lo que se expone son unos hechos de los que nadie estamos exentos en nuestros días.

Si Jean-Marc Vallée ya me atrajo con C.R.A.Z.Y y me enamoró con Café de Flore ahora con Dallas Buyers Club me ha vuelto a sorprender viendo como maneja con maestría la cámara, dándole un enfoque humano a una temática que cualquier otro no hubiera tratado con delicadeza, y además ha vuelto a hacer uso de sus artes como son la combinación de la fotografía y la música dos cosas que para él son muy importantes en sus trabajos.

No sé qué pasará esta noche de los Premios Oscars pero me gustaría que Dallas Buyers Club fuera recompensada por su gran trabajo, porque si bien es verdad que el resto de trabajos también lo merecen, cuando una película que casi dura dos horas se te pasa volando eso quiere decir que la historia te ha llegado y las interpretaciones, como son las de Matthew McConaughey, y Jared Leto son impresionantes no decaen en ningún momento todo lo contrario se crecen a medida que avanza la película dando lo mejor de ellos mismos.

En definitiva Dallas Buyers Club es una dura película que creo necesaria para que nos demos cuenta que no somos meros números ante un sistema capitalista que nos ningunea a su merced, y por la profundidad de reflexión de la capacidad del ser humano de reaccionar ante situaciones adversas.

Acerca de Susana Peral

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