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Crítica de Anochece en la India. Luz al final del túnel.

En Anochece en la India, sorprendente road movie, Juan Diego es Ricardo, un hosco hombre, impedido de cintura para abajo, que decide viajar a la India.

Chema Rodríguez estaba especializado en documentales de guerrilla centrados en diversos colectivos distribuidos a lo largo y ancho de todo el globo, especialmente en países en vías de desarrollo; con este precedente, quizás era obvio que su primera película de ficción trataría un viaje de la civilización hacia la naturaleza, que pasaría de una cultura a otra para ayudar a descubrir un mundo desconocido para el público español urbanita.

Algo de esto hay en Anochece en la India, pero el filme acaba apostando por la ficción y no tanto por la vertiente más documental que podría tener, centrándose en la narración de una historia dramática de superación que, a pesar de tener sus más y sus menos, supone una adición más que interesante al canon de las road movies.

anochece en la india

Sin perder ni un minuto en la presentación de los personajes (lo cual, en este caso, es una virtud y ayuda a establecer el ritmo rápido que tendrá el resto del filme), Anochece en la India narra la historia de Ricardo, antiguo viajero hippie especializado en Oriente que, tras años sin poder mover la parte inferior del cuerpo y confinado a una silla de ruedas, decide volver a viajar hasta la India por razones oscuras que irán revelándose, entre lo romántico y lo absolutamente cínico, a lo largo de la película.

Pues cínico es el protagonista, interpretado con pasión por un Juan Diego que recibió merecidamente el premio a Mejor Actor en el pasado Festival de Málaga; toda road movie iniciática corre el riesgo de domesticar a su protagonista o de ofrecer una visión excesivamente romántica del viaje, pero Chema Rodríguez consigue encontrar lo bello en las adversidades ofreciendo un personaje maleducado y desagradable que sin embargo acaba atrapando al espectador.

Pero el filme, a pesar de su estructura de road movie, por momentos podría situarse más en las coordenadas de la historia de amor llena de impedimentos de toda la vida; historia de amor que viven Diego y su acompañante principal, la excelente actriz rumana Clara Voda, la mujer que le ha cuidado durante los últimos meses y cuyos sentimientos hacia Ricardo se irán revelando poco a poco.

Una vez más, Rodríguez intenta evitar el lugar común y nos muestra a una pareja salvaje, que se insulta más que se admira, y que consigue mantener el dinamismo de una historia que se va desarrollando a lo largo de un puñado de países.

anochece en la india

Con una fotografía que brilla especialmente en los interiores, enmarcando a sus personajes de una manera casi barroca que parece prefigurar los últimos y dramáticos compases del filme, y una banda sonora a cargo de Marcus Doo and the Secret Family, en la que la voz masculina y la femenina se van turnando para ofrecer una especie de contrapunto a las vivencias de los dos personajes protagonistas, Anochece en la india consigue construir una atmósfera potente, brillante en los momentos de alegría y sumamente crepuscular en los pasajes más oscuros, que en muchas ocasiones consigue equilibrar la carencia de una historia verdaderamente original.

En cualquier caso, y a pesar de poseer un tramo intermedio que peca quizás de repetitivo, el último tercio del filme, y especialmente sus últimos veinte minutos, subvierte lo esperado ofreciendo un final que justifica, en nuestra opinión, el visionado del resto de la película. Anochece en la India pone todas las cartas dramáticas sobre la mesa generando una situación final que por haber sido ya vista muchas veces no deja de perder potencia en la mente del espectador; pero el claroscuro al que se había venido jugando, sin llegar a tomar la película partida ni por las tesis nihilistas de Juan Diego ni por los planteamientos más románticos de su acompañante femenina, se resuelve al final mediante una conclusión eminentemente luminosa.

Acerca de Ricardo Jornet

Simpático redactor de Cineralia; no tan simpático estudiante de cine.

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