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El Congreso. Una nueva obra de arte de Ari Folman

El director israelí Ari Folman nos vuelve a deleitar con su nueva cinta que en esta ocasión no es en su totalidad de animación pero si la mezcla con una película convencional, llevándonos entre ambas partes a reflexionar sobre la manipulación del ser humano.

La película El congreso está basada en la novela de Stanislaw Lem (Congreso de Futurología, de Alianza Editorial) y viene avalada por los premios recibidos tanto en nuestro país en Sitges con el Premio de la Crítica, como en los Premios del cine Europeo con el Mejor largometraje de animación.

En El Congreso la actriz Robin Wright (Robin Wright) ha llegado a sus 44 años con una carrera profesional no tan exitosa como hubiera querido, con cargas familiares que le han hecho dejar de lado proyectos que hubieran impulsado su carrera hacia el estrellato. Ahora sus estudios cinematográficos le ofrecen un último contrato, pero con él tendrá que renunciar a volver a actuar, a dejar su profesión de lado y ser meramente una imagen dentro de un ordenador y ser recreada por los estudios a su antojo.

No solo hay una critica feroz y mordaz al mundo cinematográfico y su clasismo por edad, sino que también en la parte animada el enfoque va un poco más allá, es decir que se centra también en mostrarnos como un actor, puede ser por marketing meramente, un merchandising en manos de la industria, dando cabida así al fanatismo y la irrealidad.

Por lo tanto, que sacamos en conclusión, ¿nos gusta vivir en la realidad o en una ficción documentada a partir de imágenes, personas o sonidos, que no son parte de nosotros? Nos evade esto de la realidad? O simplemente ¿nos gusta soñar? Aquí en El congreso el director Ari Folman ha logrado combinar la imagen real con la animada de una manera muy original, pero siempre dejando entrever que hay un fondo de desasosiego en el semblante de la protagonista que tan bien se refleja en la parte animada y que está muy bien conseguida.

Me sorprendió el colorido mostrado en la parte animada, que recrea un mundo de ensoñación de irrealidad total, para evadirse de la realidad existente. Aquí en esta parte es donde incide quizás más en profundizar en lo que es la crueldad que hay que superar día a día y que solo se sobrelleva con imaginación. Una crítica mordaz a la sociedad actual y sobre todo al materialismo que golpea en el imperialismo social. La parte real quizás todo sea más cruel pues nos parezca más veraz y mucho más emocional.

La semana pasada se estrenó Lucy donde una droga hacía alcanzar a la protagonista el 100 % de su inteligencia, y aquí en El congreso, nos muestran unas pócimas que nos trasportan a otros mundos, hacía la felicidad sin condiciones, hacia la mitomanía y mucho más. Las películas no están bajo el mismo registro ni mucho menos, pero sí que es verdad que hay de fondo algún que otro matiz, sobre la existencia y sus devenires, pero ésta que nos ocupa es mucho mejor propuesta cinéfila, mucho más intensa y reflexiva.

Imagen de El Congreso

Después del visionado, viendo que Robin Wright se interpreta a ella misma, además de saber que está basada en una novela, da que pensar que el director Ari Folman haya combinado algo de realidad del mundo cinematográfico en el guión.

Un film El congreso muy metafórico de principio a fin, incluso en la imagen real, donde esas cometas que aparecen en todo mundo reflejan y buscan el aire de libertad que el ser humano quiere y necesita para vivir en armonía.

En fin, El congreso es de esas obras de arte que merece la pena ver y volver a visionar porque nos harán que pensar sobre muchos aspectos de la vida, además de tener una gran calidad técnica.

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