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Crítica de Líbranos del mal. Entretenido híbrido con gran atmósfera demoníaca

Llega a las carteleras de cine españolas la última película del director Scott Derrickon, elegido por Marvel para adaptar al Doctor Extraño en la gran pantalla y que cuenta en su curriculum con cintas como El exorcismo de Emily Rose y Sinister.

Líbranos del mal es una cinta que mezcla el terror con el thriller para presentarnos la historia de un agente de policía de la ciudad de Nueva York llamado Ralph Sarchie (Eric Bana). El film es una adaptación de un libro escrito por el propio policía en el que se inspira en los acontecimientos vividos por él mientras patrullaba las calles. A Eric Bana (Troya, Hulk) le acompañan Joel McHale (Community), Edgar Ramírez (El consejero) y Olivia Munn (The Newsroom).

La trama de Líbranos del mal empieza en Irak en 2010, donde un grupo de marines descubren una profunda gruta mientras buscan a unos insurgentes, donde un poder muy primitivo y maligno se libera en ese momento. Tres años después, un policía (Bana) y su compañero (McHale) recorren las calles siempre guiados por el “radar” que tiene Sarchie, que le permite saber que llamadas a la Policía son más conflictivos, aunque aparentemente sólo parezca un altercado doméstico. De esta forma y sin saberlo, dará con los exmarines que han enloquecido desde la vuelta a su país, y empezarán a ocurrir una serie de sucesos paranormales que se colocan totalmente fuera de su control. Por tanto, el policía deberá pedir ayuda a un extraño sacerdote (Ramírez) que asegura conocer a los demonios y hacer exorcismos con éxito.

Con este argumento inspirado en hechos reales, Derrickson vuelve en Líbranos de mal a un terreno ya de sobra conocido para él tras dirigir películas como Sinister y El exorcismo de Emily Rose, donde navega entre lo real y lo paranormal, lo demoníaco y el poder de Dios para detenerlo. En esta ocasión, un policía católico que ha perdido su fe deberá aliarse con un sacerdote nada convencional que le muestra la presencia real de espíritus malignos, los cuales suelen poseer a humanos cuando son invitados a ello. De esta forma, el cineasta presenta una historia donde la atmósfera, caracterización de personajes y los momentos de tensión son lo más destacable de esta producción.

Líbranos del mal se desarrolla de forma pausada, permitiendo que nos empapemos bien de una historia donde se van conociendo a los culpables pero no por qué motivo actúan. Así, acompañaremos al policía en una búsqueda que poco a poco irá deshumanizándolo de cara a su familia, donde la obsesión por resolver el caso puede producir que pierda a su mujer (Munn) y a su hija. Por todo ello, cuando de verdad entiende que se trata de posesiones demoníacas, iniciará una búsqueda exhaustiva con el sacerdote para detenerlos y exorcizarlos.

Esta cinta de terror busca potenciar los momentos de suspense y la creación de una atmósfera perturbadora antes de garantizar una larga serie de sustos al uso ya manidos en otras producciones del estilo. Por ello, Líbranos del mal no nos regala una sucesión de sustos que nos hagan saltar del asiento, pero la creación de los poseídos sí hará que nos recorra una cosquilleo por el cuerpo. Puede que los poseídos den más asco que miedo, pero en su elaborada caracterización reside en que el espectador consiga introducirse en la trama, a la que le falta un poco más de agilidad y ritmo.

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En cuanto a las interpretaciones, en Líbranos del mal nos encontramos ante unos correctos Eric Bana y Olivia Munn, que son superados por un Joel McHale que abandona su rol de chulo y creído en comedias para presentar a un policía que convence en su actuación seria, aun con el hecho de que su personaje nos regala los únicos puntos cómicos del metraje. Finalmente, Edgar Ramírez se coloca como el mejor personaje de la cinta, el que más se sumerge en las profundidades de la trama y el que más convence en su papel del Padre Joe Mendoza. Una de las mejores actuaciones en la carrera de este actor venezolano

Lo peor: que después de preparar bien el terreno no consigue realmente trasmitir miedo al espectador, quedándose en un thriller de suspense sobre posesiones y exorcismos.

Lo mejor: la atmósfera, tensión y caracterización creadas para la película, junto a la actuación de Edgar Ramírez.

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Ficha de Líbranos del mal

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