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Crítica de El Corredor del Laberinto. Arquitectura y talento joven

La película es otro blockbuster distópico con vocación de saga pero narrado con solvencia y buenos actores jóvenes.

El Corredor del Laberinto se inscribe, sin voluntad de esconderlo, es esta nueva línea de producción de blockbusters norteamericanos con vocación de saga que se basan en grandes éxitos editoriales, están dirigidos al público juvenil y plantean una visión distópica de nuestro futuro en el que se impone un nuevo y tiránico orden social.

La adecuación o reacción ante este orden establecido, impuesto por un poder omnímodo oculto, marca la definición de los personajes, quiénes encontraran a un “elegido” que removerá las estructuras de sumisión para iniciar una revolución que cambiará sus vidas. El hombre sometido ante el poder de una “modernidad líquida”, así la designó Zygmunt Bauman para referise a nuestra sociedad actual, en la que desconocemos realmente dónde están los que toman las decisiones que nos afectan.

Los clarianos de El corredor del laberinto

El Corredor del Laberinto sigue los patrones estructurales de cintas como Divergente o especialmente Los Juegos del Hambre aunque veamos aspectos de Perdidos en la configuración de la historia. El esqueleto narrativo sigue basándose en la llegada de un joven a un lugar inhóspito, un espacio plagado de reglas nuevas y desconocidas que el nuevo deberá aceptar para intentar reventarlas desde dentro. Este personaje tiene, además, un pasado o un talento que lo hace especial, lo que hará que sea aceptado por la comunidad como el “elegido”. Desde su llegada, el nuevo irá descifrando los enigmas y misterios que envuelven el escenario de actuación hasta dar con la fórmula y comprender en qué mundo está viviendo, para cambiarlo posteriormente. Esta base, ya casi emblemática de este tipo de cine, puede provocarte una enorme pereza hasta el momento en que te sientas en la butaca a ver la cinta.

Porque El Corredor del Laberinto tiene, por decirlo así, los mismos padres y las mismas madres que estos blockbusters con deseos de perdurar y su desarrollo argumental no deja de seguir este modelo, sin grandes originalidades ni sobresaltos para el espectador. Pero sí tiene algunos aspectos que la hacen atractiva.

Por una parte, la gran habilidad del director, el novato Wes Ball, para dinamizar las escenas que suceden en el interior del laberinto, haciendo gala de una brillantísima dirección artística. El film adquiere interés y fuerza cuando los protagonistas están dentro de ese monumental recinto “de tortura”. La arquitectura visual del interior de este espacio es magnífica y la acción que se inscribe dentro está bien resuelta y racionada. El film crece dentro este laberinto cuyo diseño visual es deslumbrante. De hecho, no es extraño ya que el director viene de realizar trabajos previos en los departamentos de efectos visuales y dirección artística.

El Corredor del laberinto número 1 en USA

Otra virtud atribuible al director es la intención de ir al grano en la historia, sin detenerse en aspectos superficiales ni subrayar excesivamente a los personajes. Aunque la trama social está basada en el enfrentamiento entre el nuevo y el tiránico (aunque aquí sería más bien el conservador), no existen excesivos lugares comunes en la descripción de los personajes y algunas relaciones entre ellos calan en el espectador.

Finalmente, los actores. El film consigue ofrecernos un ramillete de buenos y jóvenes actores, la mayoría de origen británico, quiénes dotan a la historia de verdad y autenticidad. Muy convincente está Dylan O’Brian, el protagonista del Teen Wolf televisivo, con una interpretación cargada de energía y rabia, así como Thomas Brodie-Sangster, el niño pequeño de Love Actualy, Kaya Scodelario o Blake Cooper. Brillantes actores jóvenes que permiten la conexión con la historia.

En definitiva, El Corredor del Laberinto es un buen film de ciencia-ficción que, aunque se base en patrones ya conocidos, consigue convencer por su exquisita arquitectura visual y su magnífico elenco de jóvenes talentos interpretativos. Lo de siempre pero refrescado.

Lo mejor: La arquitectura visual del interior del laberinto y las interpretaciones de los jóvenes actores

Lo peor: La misma base-modelo que repite estructuras de éxito como si fueran fotocopias

Acerca de Juan Pablo Beas

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Un comentario

  1. Siempre comparan esta película con Los juegos del hambre y Divergente SIMPLEMENTE por ser una película juvenil de ciencia ficción. Me cansa bastante esta comparación y que incluso se atrevan a llamarlo ‘fotocopias’ cuando tienen un argumento totalmente distinto e único.
    Que se puedan clasificar en el mismo genero (ciencia ficción) y que este destinado a el publico juvenil no significa que sean iguales estas películas. Pienso que cada una es única y que se deja de valorar esta película con esas continuas comparaciones indeseables con las otras. El corredor del laberinto es una gran película y se demuestra en las taquillas de EEUU donde es numero 1 en los cines y lleva recaudados más de 34 millones de dólares y subiendo.

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