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Crítica de Corazones de acero (2014) la abolición de la bipolaridad

Trailer de Corazones de Acero

No hay lugar para las armaduras resplandecientes y las murallas que llaman obligatoriamente al elogio. Todo es suciedad, un espejo del alma corrompida de los cientos  y miles de combatientes.

Alemania, abril de 1945. Las últimas ascuas del flamígero y autodestructivo intento de conquista y dominación de los nazis boquea sus últimas respiraciones. Un grupo de cinco soldados americanos es liderado por el sargento Wardaddy (Brad Pitt) a bordo de un tanque (llamado Fury, al igual que la película en su versión original) siendo el agua que debe terminar de ahogar ese fuego e impedir que encuentre aliento.

La 2º Guerra Mundial causó una cifra incalculable de víctimas, pérdidas materiales y morales al ser humano. Curiosamente, (al igual que enunciaba la película de culto, Donnie Darko) a la destrucción le sucedió la creación, representada no sólo en la reconstrucción de Europa sino en la cantidad de películas, libros y diversos soportes culturales a los que ofreció una razón de ser para existir. Corazones de acero es una de ellas, y el mayor elogio que puede recibir es que siendo un film norteamericano no lo parezca mientras lo ves. Y lo consigue durante largos ratos. Porque el discurso de los alemanes no es una sucesión de insultos y palabras violentas que hacen crecer su aura maligna, sino que están luchando por defender su hogar o lo que queda de él. Al igual que la misericordia no es únicamente portada por el arquetípico héroe estadounidense, sino que en el bando alemán también hay héroes. No hay bipolaridad ni blancos o negros, lo gris predomina. Y gris es precisamente toda la atmósfera, que sumerge al espectador en un barrizal pantanoso para que sea consciente de la miseria asociada a la guerra. En Corazones de acero no hay lugar para las armaduras resplandecientes y las murallas que llaman obligatoriamente al elogio. Todo es suciedad, un espejo del alma corrompida de los cientos  y miles de combatientes.

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Buen ejercicio cinematográfico del director David Ayer (Sin tregua, 2012) que demuestra ser un especialista en la temática de acción y satisfará a la mayoría por la atractiva y claustrofóbica experiencia de pasar más de 2 horas en el interior de un tanque durante uno de los conflictos más sangrientos de la Historia. Reparto conocido por todos (secundarios en anteriores proyectos como Jon Bernthal en The Walking Dead y otros actostumbrados al protagonismo como el polémico Shia Labeouf (trilogía Transformers) o el joven Logan Lerman (Ventajas de ser un marginado, 2012).

Acerca de Sergio G. Arias

Estudiante de Periodismo. Pienso, luego escribo. Colaborador en https://www.cineralia.com/ y Redactor en http://www.elfutbolesinjusto.com/ y http://www.loslunesseriefilos.com/

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