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Crítica de Donnie Darko (2001), cuando hay que googlear el final

¿Qué es lo que define a una película como un film de culto? Suelen ser largometrajes distintos al resto, que transmite sensaciones inmediatamente de que lo que estás viendo y vas a ver es raro, diferente. Donnie Darko pertenece a ese selecto grupo, siendo el culmen de la por otro lado mediocre carrera de su director Richard Kelly y el tercer film en sólo dos años protagonizado por un joven y talentoso Jake Gyllenhaal.

Hay películas estructuradas en varias dimensiones. Las más palomiteras (denominadas blockbusters) son unidimensionales, no hay nada más allá de lo que vemos y nos muestran. Las meritorias, son las que incorporan dos o más dimensiones en un mismo plano cinematográfico. Es por esa razón, que Donnie Darko pertenece al segundo grupo al tener varias lecturas sobre unas mismas imágenes, en lugar de una interpretación única de lo narrado y acontecido. La premisa es sencilla, un joven norteamericano que escapa de la muerte milagrosamente y desde entonces comienza a tener visiones proyectadas gracias a su inteligencia, imaginación y la medicación por un supuesto trastorno esquizofrénico. La atmósfera onírica (con un inicio muy parecido al de otra película de culto como Terciopelo Azul) es pastosa y pegadiza, contemplamos los 113 minutos de metraje con una expresión ensoñadora y atontada en el rostro.

No obstante, Donnie Darko es un film que se puede interpretar tanto como la atribución de todo lo ocurrido a las visiones de nuestro protagonista, como a una versión más elaborada de la historia. Y ahí es dónde entra Google para ayudarnos a encontrar el significado más complejo a lo visto. Habrá personas a las que no les guste debatir sobre un film recién visualizado o tener que buscar explicaciones fuera del cine, a mí personalmente me encanta que los directores “nos manden deberes para casa”. De cualquier manera, el resultado final (elijamos la interpretación que elijamos) es el de una película con mimbres serios, una notable interpretación de Jake Gyllenhaal y un guión de Richard Kelly que pasó a la historia por su enrevesada y artesanal manufactura.

Nota: 8,5

Acerca de Sergio G. Arias

Estudiante de Periodismo. Pienso, luego escribo. Colaborador en https://www.cineralia.com/ y Redactor en http://www.elfutbolesinjusto.com/ y http://www.loslunesseriefilos.com/

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