miércoles , noviembre 21 2018
Home / Críticas de cine / Crítica de Foxcatcher. Buenas interpretaciones, flojo contenido

Crítica de Foxcatcher. Buenas interpretaciones, flojo contenido

Crítica de Foxcatcher

Esta podría haber sido una película que sirviese para inspirarnos en estos tiempos de crisis moral en que vivimos, una historia con unos personajes que cumpliesen perfectamente con los planteamientos iniciales que se hacen en la película.

Como bien dice el protagonista absoluto de Foxcatcher, un Steve Carell brillante en su papel del millonario enloquecido John Du Pont: “Quiero que volvamos a echar a volar”, refiriéndose a su patria, a los USA, un país que en los años 80 parecía estar bastante desnortado, falto de valores y de principios (y vemos de fondo una foto del presidente Reagan como si fuese el demonio culpable de todos los males. A más de uno en Hollywood le vendrían bien unas pocas lecciones de historia, se llevarían unas cuantas sorpresas con otros presidentes).

Pero desgraciadamente Foxcatcher se torna en algo que no sabemos muy bien a qué viene, de lo cual pienso que es un error por parte del director del film. Precisamente porque el relato no está anticuado ni por asomo, y es una historia que puede ser entendida y apreciada a nivel universal, especialmente por el público español, pues nosotros estamos especialmente desnortados en lo que a valores y principios se refiere.

Foxcatcher acaba desembocando en un drama humano más, del montón, de los muchos que ya hay y además previsible, porque durante toda la cinta percibimos que algo no encaja en la mente de John Du Pont, vemos que él es el primero que pontifica sobre la pérdida de los valores, cuando resulta que él es el que carece de cualquier tipo de moralidad. Hasta aquí lo veo todo bien, pero ¿Dónde queda ese espíritu de otorgar esperanza, una salida a esta crisis que tenemos ahora? Personalmente estoy algo agotado de gente que denuncia todos los males pero que son incapaces de poner soluciones a los mismos, unos males que todos conocemos sobradamente, falta que queramos mojarnos un poquito para cambiar las cosas.

Algunos dirán que Foxcatcher es una cinta va de dos hermanos que se dedican a la lucha libre. Esto no es más que una parte del film. La película quiere ahondar en la psique de los personajes, dárnoslos a conocer, personajes y hechos que fueron reales, y este quizás es el ingrediente que más gusta para la época de premios del cine en la que estamos inmersos. Se nota demasiado que es un producto echo para el duelo interpretativo. Porque no me esperaba encontrarme a Channing Tatum haciendo un papel realmente bueno aquí, interpretando a Mark Schultz, hermano pequeño de Dave (Mark Ruffalo).

Mark ha ganado ya una medalla de oro olímpica y tiene ganas de echar a volar, de apartarse de la sombra de su hermano, un luchador de fama mundial y ganador de muchos premios, que ahora se dedica al entrenamiento de jóvenes promesas y de su hermano pequeño. Un día, Mark recibe una llamada de alguien que representa a John Du Pont, heredero de la familia Du Pont, los más ricos de EEUU que quiere crear un equipo olímpico propio de lucha, Foxcatcher, de ahí el título del film.

Todo parece indicar que el protagonista es el joven Mark pero enseguida comprobamos que el auténtico centro de la historia es el traumatizado millonario que, al igual que Mark, vive aun eclipsado por sus posesiva y autoritaria madre (Vanessa Redgrave), una mujer que ve con malos ojos el deporte de la lucha libre, lo considera vulgar, y mina con ello las ilusiones de su retoño que siempre ha querido dedicarse a ello, una frustración personal que desencadena los acontecimientos de la cinta. Pronto comprobamos que la palabrería de Du Pont se queda en eso, en verborrea, en las típicas cosas que proclaman los guardianes de la moralidad que luego son los primeros que tienen las manos manchadas de sangre.

Foxcatcher-463839070-large

Foxcatcher podría haber sido efectivamente inspiradora, podría habernos contado una historia dramática con un final esperanzador, pero la conclusión del film es bastante rápida, demasiado para un metraje de dos horas y cuarto, el cual también es un poco excesivo. Podría decir también que el ritmo de la narración en ocasiones baja un poco pero aquí es lo de menos. Es una cinta a la que me encantaría poder darle una calificación más alta pero no puedo, porque hay cosas del guión confusas.

Los actores están muy bien y las escenas de lucha realizadas con esmero todo hay que decirlo, pero el contenido de la película se me antoja desaprovechado, no sé por qué hay que contar un dramón buscando la lágrima fácil cuando se podría dar un tono diferente a la cinta y dejar mejores sensaciones en el espectador.

2.5

Acerca de Ramiro González

Mira esto

Crítica de Sin fin. La incapacidad de sentir

La fatalidad de no saber trasmitir los sentimientos en el ser humano es algo cada …

No hay comentarios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.