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Crítica de La Teoría del Todo. Un viaje hacia el infinito

Crítica de La Teoría del todo

“Mientras hay vida, hay esperanza”. Una conclusión magnífica para un film precioso, tierno y que supone un gran cóctel de emociones desde el principio hasta el final.

Un gran viaje por la vida de uno de los mayores genios de nuestro tiempo, el cosmólogo Stephen Hawking, al que en La Teoría del todo da vida el sensacional Eddie Redmayne. Una interpretación que sin duda pasará a la historia porque desde luego es de las mejores que he visto este año, por no decir que muy posiblemente se lleve el Oscar este año, lo cual, estaría bastante bien porque se lo merece.

Cada vez tengo el corazón más dividido sobre qué película y qué interpretes me gustan más. Me alegro de ello porque eso significa que se ha hecho un Cine de excelente calidad. Y la Teoría del Todo es una gran muestra de ello. Un relato de la vida misma, una historia de amor, de sacrificio, de entrega a la otra persona, porque…¿Qué es sino el compromiso? ¿Qué es el Matrimonio?

Creo que La Teoría del todo es una película que todo el mundo podría ver sin ningún problema, aquí no voy a hacer segmentación de público, porque la historia que se nos relata es universal, aunque, sí que me gustaría añadir una cuestión; La Teoría del Todo es una película que las nuevas generaciones de jóvenes deberían ver, porque habla de unos valores que hoy en día escasean, no hay más que verlo en la cantidad de parejas que se rompen.

Pero no solo habla de amor, muestra también un profundo respeto por la inteligencia, la razón, nos habla de un tiempo en el que se creaba inteligencia y no se destruía, donde personas como Stephen recibían méritos por su talento y no se les despreciaba, porque hoy día, hay una obsesión clave: el igualitarismo. Todos tenemos que ser iguales, en la mediocridad, en la burricie, en la ignorancia. Y es que, como decía Einstein: “Lo más importante de todo es no dejar nunca de hacerse preguntas”. Es aquí donde reside la grandiosidad de la mente de Stephen, pues él nunca ha dejado de hacerse preguntas sobre el origen de nuestro Universo, y ha contribuido con su trabajo a desvelarnos el funcionamiento del mismo.

Muy recientemente ha causado polémica con su último libro, El Gran Diseño. No voy a entrar en materia porque no viene al caso y además no soy un entendido sobre estas cuestiones, además de que la película tiene otros objetivos y no se centra tanto en el apartado científico.

Podría extenderme mucho hablando sobre los más de veinte años de matrimonio de Stephen y Jane, porque además antes de ver La Teoría del todo, pude leer el libro en el que se basa, las propias memorias de Jane, quien las escribió varios años después de divorciarse del cosmólogo. La cinta no hace una adaptación literal del texto, lo cual sería algo innecesario además de imposible, porque no se pueden relatar tantos años de la vida de unas personas. Quizás lo que más me ha gustado de todo es precisamente la etapa inicial de su relación, cuando se conocieron. Porque, donde los demás veían a un tipo raro, un friki casi, ella vió a alguien especial, se acercó a conocerle y descubrió un gran intelecto, una persona con la que compartir su vida.

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El film a partir de este momento toma un rumbo diferente, porque el libro arroja una perspectiva diferente de Stephen. Destaco una frase específica que, de forma muy simple, nos retrata al personaje real: “Curiosamente, cuanto más vacilantes eran sus andares, más categóricas y audaces eran sus opiniones” (pg.45). Siempre se ha dicho que el Stephen Hawking real es un ególatra, y Jane nos arroja una confirmación al respecto. Sin embargo, en la La Teoría del todo no vemos esta parte de él, y ello no deja de estar ni bien ni mal, sencillamente es una interpretación particular.

Lo más importante y que es el gran acierto de la película, es destacar el amor que Jane sentía por Stephen. El padre del genio la advierte sobre las dificultades que la deparan cuando se le diagnostica la ELA, y la chica responde: “Le quiero, y él a mí. El tiempo de vida que le quede, quiero pasarlo junto a él”. Es aquí donde reside la belleza de la película, en la valentía, en no rendirse nunca ante las dificultades, porque mientras hay Vida, hay Esperanza.

La Teoría del Todo es una gran historia, porque te encanta aunque seas demasiado pequeño para entenderla. Me ha conmovido y ha sido un gran privilegio viajar con estos personajes, aunque fuera una corta distancia, hacia el infinito.

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