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Crítica de Chappie. ¿El siguiente paso en la evolución?

Presentación de Chappie en Madrid

Una película que no solamente tiene acción y grandes tiroteos, sino que nos transmite una realidad que, a lo mejor, no está tan lejana como creemos.

Crítica de Chappie.

Cuando el Cine logra alcanzar todo el poderío del que es capaz, es un verdadero gustazo acudir a las salas e invertir el importe de la entrada. Ese poderío se da cuando no solo tienes un producto entretenido y sencillo, sino cuando tienes un guión que, en su simpleza, arroja numerosos temas para reflexionar y hacernos pensar.

En mi caso, el Cine me gusta especialmente cuando me conmueve, cuando logra que todas mis emociones fluyan. Y es que, nunca me olvidaré de Chappie. Especialmente, porque después de mucho tiempo, voy a darle una calificación extraordinaria a una película. Ya aviso que escucharéis y leeréis cosas muy malas y crueles de esta película, la mayor parte de ellas absurdas, porque esta cinta es de esas con las que hay un consenso de masa en el que unos pocos que se creen muy sabios han decidido que hay que ponerla mal. No tengo ningún problema en decirlo: esta es, junto con la maravillosa Interstellar, la segunda Mejor película de Ciencia Ficción que he visto este año.

¿Dónde está la belleza de Chappie? En su simplicidad, en su cúmulo de sentimientos, y en sus mensajes.

De nuevo, el director Neil Blomkamp nos traslada a su Johanesburgo natal. Hay una ola de crímenes sin precedentes en la ciudad. Una empresa de tecnología da con la solución para esta escala de violencia. El joven genio Deon Wilson (Dev Patel) desarrolla unos robots llamados Scouts, máquinas que se convertirán en sustitutos de los policías humanos. Estos robots son inexpugnables, están a prueba de cualquier manipulación técnica o informática.

Gracias a los Scouts, la violencia en las calles disminuye, y esto despierta los odios y envidias de Vincent (Hugh Jackman), otro de los ingenieros de la compañía que, enfermo de ambición y poder, no cesará en su empeño de fastidiar los inventos de Deon. En este contexto, el joven científico, desarrolla en secreto un nuevo proyecto: la posibilidad de dotar a una máquina de Inteligencia Artificial. Intenta que su avance sea valorado por Michelle Bradley (Sigourney Weaver), la directora de la compañía, pero ella se niega porque se dedican a la fabricación de robots y armas, “no interesan seres que sepan valorar las obras de arte” le espeta en un momento de la cinta.

Mientras tanto, unos delincuentes de poca monta, Ninja, Yolandi y Amérika, luchan para poder saldar una deuda que tienen con un jefe de banda rival. Para poder reunir la suma millonaria que deben, se les ocurre un plan: secuestrar al Creador de los robots Scouts y ofrecer un rescate a cambio de la llave con la que desactivar  a los androides. Deon entra en la vida de estos personajes, inconscientes de hasta qué punto se la va a cambiar, porque ellos buscan un robot al que poder manipular y que les ayude en sus fechorías.

De ahí nace el protagonista del film, el tierno Chappie. ¿Qué sucedería si un robot adquiriese Conciencia de sí mismo? Una pregunta que ya se ha planteado en otros films y libros, pero que aquí se desarrolla con un matiz diferente.

Chappie no es como cualquier otro robot. Empieza siendo casi un bebé. Aprende palabras, conceptos diversos, y poco a poco va evolucionando, hasta lograr el entendimiento de cosas como la Muerte, el Perdón, incluso, el amor de un hijo a su madre y viceversa. Porque Yolandi deja de ser una ladrona más para convertirse en una “madre” para Chappie. Como decía, este toma conciencia, y entonces se da cuenta de que su batería se agota, lo que significa que va a morir en pocos días.

“¿Por qué me has creado para morir?” pregunta Chappie a Deon.

Una conversación que es similar a la que cualquier ser humano tendría con Dios si pudiésemos hablar con él. ¿Para qué estamos aquí? ¿Cuál es el significado de nuestra existencia? Porque, al fin y al cabo, nuestra existencia también tiene un fin inevitable: la muerte.

Póster de Chappie

La historia de Chappie es una metáfora además sobre el control que le gusta ejercer a nuestros gobernantes sobre nuestras vidas. “No permitas que nadie te diga nunca lo que tienes que hacer” dice Deon a Chappie. Pero vemos cómo su Creador, en cierto instante, le dice que no le conviene seguir relacionándose con Ninja, Yolandi o Amérika. Ninja le quiere utilizar para que le ayude a cometer robos y atracos, y Deon quiere que Chappie sea otras cosas. Al final, Chappie es como cualquiera de nosotros, está sometido a los dictados de una sociedad que establece lo que tenemos que ser o no. Por supuesto que no defiendo que sea un delincuente, pero sí que defiendo la esencia del tema, que radica en la Libertad, en que seamos lo que queramos sin importarnos lo digan los demás.

Más allá de cuestiones morales, que las hay en la cinta, está un tema de carácter científico realmente interesante: la transmisión de la Consciencia. Puede que en el futuro, no sé si lejano o cercano, los humanos logremos por fin descifrar ese enigma que es la Consciencia y podamos usarla, por ejemplo, para introducirla en un ordenador. El año pasado de echo se estrenó un film llamado Trascendence que jugaba con esta idea, un asunto que va a dar mucho de qué hablar cuando Chappie llegue a las salas.

En definitiva, una película que no solamente tiene acción y grandes tiroteos, sino que nos transmite una realidad que, a lo mejor, no está tan lejana como creemos.

La he disfrutado plenamente y es uno de los grandes estrenos de este año.

Acerca de Rafael Calderón

Crítico de cine, Director y Redactor jefe en Cineralia. Admito que soy un enamorado del séptimo arte que no duda en recordar que como dijo aquel, "Nadie es perfecto"

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