miércoles , noviembre 21 2018
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White God. Venganza perruna

2.5

Crítica de White God

White God tiene unos pocos problemas. La duración es uno de ellos.

La cinta tiene algunos problemas. Como la duración, considero excesivas dos horas de metraje para la historia que nos cuentan.

No me considero una persona ingenua. No soy de esos que piensan que el hombre es bueno por naturaleza, ni nada parecido. Creo que hay de todo. Personas buenas y malas. Creo también en una cosa que decía Gandalf en el Hobbit: “Son los pequeños actos de amor cotidianos los que mantienen el mal a raya”. Vamos, que la única manera de que el mal triunfe es que los buenos no hagan nada.

Crítica de White God

Y tampoco quiero parafrasear aquí a no tropecientos pensadores ni autores, pero si he empezado de esta manera es porque la película que nos ocupa, versa precisamente sobre eso: la crueldad, el mal inherente del ser humano. Un tema que, precisamente, no es muy nuevo, ni tampoco es nuevo tratado en la temática del film: la crueldad con los animales, en este caso, los perros. De hecho, un ejemplo muy reciente del mismo es la nueva trilogía del Planeta de los Simios, con ese inmortal Andy Serkis haciendo del chimpancé César, que se rebela contra los humanos. ¿Nos suena verdad?

Bajo mi punto de vista, White God tiene unos pocos problemas. La duración es uno de ellos. Considero excesivas dos horas de metraje para la historia que nos cuentan: los perros, hartos de los maltratos del ser humano, se rebelan contra nosotros. Por otro lado, los planteamientos del film, son harto extremos.

Por un lado, tenemos a la protagonista, Lily, una niña de 13 años que bueno, sabemos que está en la época difícil de la adolescencia, pero derivamos en que odia y se lleva mal con todo el mundo excepto con los perros, especialmente el suyo, Hagen, un mestizo de varias razas, que es el auténtico protagonista del film. Hagen es abandonado por el padre de Lily, y ahí comienza una odisea para el can, que pasa de querer a las personas a odiarlas, y motivos no le faltan, pues le han maltratado de todas las maneras imaginables. Hagen acaba convertido en un perro sediento de venganza. Mientras, Lily sigue buscando a Hagen, y al mismo tiempo, experimenta los cambios físicos y psicológicos de su edad, fiestas, alcohol etc… lo cual encuentro absolutamente innecesario para el desarrollo de la historia.

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Esta es una de esas películas que al final acabas diciendo:

¿Qué me han querido contar?

Personalmente he acabado bastante dudoso sobre la misma. Iba muy ilusionado a verla, pensando que me encontraría con algo diferente, pero resulta que es una historia que ya he visto. Además de que la conclusión de la misma me ha resultado vacía, como si faltase algo para hacer más redonda la historia.

A pesar de todo, no se ve mal y nos hace reflexionar un poquito sobre ciertos asuntos, que eso tampoco viene mal.

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