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Crítica de Rebound, la historia de Earl Manigault

Un film certero, con espíritu de documental, que sin duda lleva a cabo el trabajo que se propone: poner algo de luz sobre la vida de un mito.

En su camino hacia la modernización total en la que reside actualmente, el deporte se ha convertido en un elemento global, presente en todas y cada una de las esquinas del mundo. NBA, Champions League, Juegos Olímpicos son eventos accesibles para un alto, altísimo porcentaje de la población. Pero, a su vez, la presencia de una cámara y una estadística en todas y cada una de las canchas, pistas y campos en las que se lleve a cabo una competición de la más mínima importancia, ha traído consigo la eliminación de uno de los elementos más importantes que tenía el deporte: el mito.

Retrato documental sobre la vida de uno de los últimos mitos que el deporte ha dado, Rebound cuenta la historia de Earl “The Goat” Manigault, leyenda de Rucker Park, la Meca mundial del baloncesto callejero. Un film certero, con espíritu de documental, falto quizás de cierto punto de vista artístico, pero que sin duda lleva a cabo el trabajo que se propone: poner algo de luz sobre la vida de un mito, nacido en una época diferente a la actual, en la que hasta la mejor canasta de un partido en el instituto más recóndito de los Estados Unidos es subida a Youtube.

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Rebound narra con imágenes la historia de The Goat (interpretado por Don Cheadle) de forma parecida a como lo haría cualquier persona, probablemente ya en edad de ser abuelos, que vio jugar al mito de Harlem. Y, de hecho, una de las primeras imágenes es toda una declaración de intenciones, de quien era realmente Earl Manigault. Con imágenes de archivo reales, el film muestra a Kareem Abdul-Jabbar, máximo anotador de la historia de la NBA y uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto, afirmando que el mejor jugador al que nunca se había enfrentado no era otro que The Goat.

Quizás acusando el enorme peso que su condición de biopic aporta al film, las casi dos horas de largometraje transcurren más cerca de la recreación histórica que del de una película al uso. Algo, por otra parte, comprensible si se tiene en cuenta que la parte más importante de la película es precisamente eso, contar los pelos y señales de una vida solo contada en su mayor parte a través de la palabra, como en los mitos más clásicos. La historia en sí, la vida de Earl Manigault, es por lo tanto el elemento más importante de la obra producida por la HBO, tanto para bien, como para mal.

Si uno está en busca de cine del bueno, de creatividad, de excelsa fotografía o planos originales, Rebound no debería aparecer en la lista de candidatos de nadie. Sin embargo, si lo que se busca es conocer la vida de la leyenda baloncestística de Rucker Park, del nombre que todo Harlem adoró durante años, de la estrella callejera que renunció a la profesionalidad, que se enganchó a las drogas y se recuperó evitar que otros cayeran… si, en definitiva, uno quiere escuchar a un abuelo del Harlem pero con imágenes sustituyendo su voz, ahí sí, Rebound es la decisión correcta.

Acerca de Rafael Calderón

Crítico de cine, Director y Redactor jefe en Cineralia. Admito que soy un enamorado del séptimo arte que no duda en recordar que como dijo aquel, "Nadie es perfecto"

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