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Crítica de la Camarera Lynn

En el guión se ve el planteamiento de confundir placer, deseo y amor, sentimientos y emociones encontradas.

Los retratos sencillos en muchas ocasiones son los que más nos cuentan del personaje en sí, y aquí en La camarera Lynn su director y guionista, Ingo Haeb, ha sabido contarnos con gran pulcritud y sobriedad mucho con poco.

Crítica de La Camarera Lynn

Lynn es una camarera de un hotel que está completamente obsesionada con la limpieza, su vida se pasa entre las paredes de su casa y las del hotel Eden, que limpia a conciencia pues está a cargo de ésta labor. Saliendo de esa monotonía que para ella es todo su mundo, mantiene alguna que otra relación sexual con el gerente del hotel, pero todo sin que su semblante cambie, lo que único que le hace reaccionar es conocer los secretos de los clientes de su trabajo. Tanta soledad le ha llevado incluso a dormir debajo de las camas de las habitaciones, sintiendo así la compañía de otro ser. Un día conoce en una de las habitaciones a Chiara, una dominatrix, que practica el sado con sus clientes y ahora esto dará un vuelco a la vida de Lynn.

Es sobria, contenida, minuciosa hasta el exceso pero todos ellos detalles tan bien plasmados y enfocados nos encaran de frente a un personaje nada fácil de entender, pero que finalmente incluso puedes sentir empatía con él. Los planos buscan la mirada de Lynn siempre fija pero ausente, inmersa en su mundo, que no es otro el que se ha creado y el que le han dejado, pues lentamente se va desmadejando el porqué de su comportamiento y de dónde viene esa soledad y sus obsesiones.

Cautiva la sencillez en pantalla, ver que todo lo que ocurre en cuatro paredes puede desencadenar tanto en la mente de una persona. En la medida que el metraje avanza y se van añadiendo protagonistas el principal cobra otra vida, y llega a ese punto de cambio, de metamorfosis total y absoluta que los demás observan y ella misma disfruta.

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Ahí en ese cambio es cuando en el guión se ve el planteamiento de confundir placer, deseo y amor, sentimientos y emociones encontradas, como las personas dan y reciben no siempre por partes iguales, aunque para nada aquí se juzga si no que se analizan situaciones y lo que finalmente desencadena.

Pudiera parecer por momentos que la lentitud de la trama va a degenerar en un film soporífero, pero si el ritmo hubiera sido mayor, el tono de la cinta hubiera variado de una manera vertiginosa, perdiendo la intimidad que el ritmo adquirido le da, y además con su poder natural visual.

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