jueves , febrero 22 2018
Home / Críticas de cine / Crítica de Un día perfecto

Crítica de Un día perfecto

Dos personajes que retratan los límites de los cooperantes y sus medios, y como no, a donde quieren llegar.

Fernando León de Aranoa es de esos directores que siempre les gusta tratar temas sociales en sus películas, por lo que el debate después de un visionado siempre está abierto, y aquí en Un día perfecto no iba a ser menos la cosa, la temática e interpretaciones da para ello y mucho más.

Crítica de Un día perfecto

Hace meses que la película Un día perfecto se estrenó, pero todavía hoy que comienza La fiesta del cine, algunas salas la proyectan, en la web no habíamos hablado de ella, y aprovechando, lamentablemente, que hoy día 3 de noviembre se cumple un mes del atroz ataque por el ejército estadounidense contra el hospital de Médicos Sin Fronteras en Kunduz (Afganistán), donde fallecieron 30 personas (entre ellos 13 personas de MSF) y otras 37 resultaron heridas. Ese acto es una flagrante violación de las Convenciones de Ginebra.

Hoy MSF realiza un acto en toda España, junto a otras ONG´s, para recordar a los fallecidos y reivindicar que 300.000 personas se han quedado sin asistencia médica en Kunduz, no es la primera vez, por ello quieren exigir respeto a los pacientes, profesionales sanitarios y centros de salud en los conflictos armados. Tenéis más información en su página web.

Es una zona en guerra en Yugoslavia los cascos de Las Naciones Unidas intentan controlar la situación. Los cooperantes que allí se encuentran viven esa guerra cada uno a su manera y como pueden para sobrevivir emocionalmente, Sophie quiere ayer a la gente, Mambrú quiere volver a su casa con su pareja, Damir quiere que la guerra termine de una vez, NIkola solo quiere un balón de futbol, Kayta quiere imponer sus normas y en el pasado quiso a Mambrú y B el más alocado realmente y no sabe lo quiere apriori. En ese lugar tan inhóspito alguien ha tratado de corromper el agua, para desabastecer a la gente y crear aún más conflicto. Lo que parece una tarea simple se vuelve una guerra diplomática porque la burocracia no deja que la razón y la lógica arregle ese pequeño gran problema en medio de una lucha armada. Ahora los cooperantes deberán ingeniárselas para poder salir indemnes de esta situación a primera vista tan absurda.

La ironía como guía de una trama más que interesante, con todos los requisitos y toques para que el espectador se mantenga atento todo el metraje. Dos personajes que retratan los límites de los cooperantes y sus medios, y como no, a donde quieren llegar y sus límites, esos que siempre vendrán impuestos por la burocracia y las altas esferas y nunca por el raciocinio, como bien demuestra el guión.

Una filosofía de vida la que se refleja en la película que nos revela como son las vidas y las búsquedas en extremas circunstancias donde las normas no es la normalidad ni lo vital, si no lo relevante es sobrevivir uno mismo y a quienes tienes a tu alrededor y la zona donde has sido enviado, pero casi siempre o siempre sin hacer lo más evidente o beneficioso para los damnificados imperando siempre las reglas sin sentido.

Un día perfecto explica a la perfección la filosofía de vida de un cooperante en sí, como tiene que ser tu carácter, sus metas y sus límites tantos personales como profesionales, aunque si se para uno a pensar ellos no ven los límites al menos los humanos ni físicos suyos, si las barreras económicas que se les imponen de cara a poder ayudar al prójimo y sus carencias en los conflictos.

Un_d_a_perfecto-742099328-large

La textura que imprime Aranoa en el film es muy fina y curtida, como en todas sus películas, ahonda con delicadeza en sus personajes hasta desnudarles al público en sentimientos y expresión, esa que aquí tantos buenos ratos y mensajes nos darán. Tim Robbins y Benicio del Toro nos regalan dos grandes interpretaciones que se compenetran a la perfección, con carismas muy diferentes pero con puntos de vistas y finalidad muy similares que al plasmarse de distinta forma, dan visiones dispares pero con un mismo fin.

Aunque Fernando León de Aranoa siempre tira más por lo emotivo, y aquí en parte también lo hace, también ha dado cabida a la acción, y a centrarse en una gran fotografía, los efectos son buenos sin extralimitarse para que no nos parezca que no sea un trabajo suyo, pero sí para que ejerza la fuerza necesaria en las tomas que se dan, y la fotografía refleja la intensidad de las imágenes que muestran un conflicto que no admite dobles interpretaciones, lo que ves es lo que hay.

 

Acerca de Susana Peral

Mira esto

Crítica de Hard as Indie. Cine dentro del Cine

Arturo M. Antolín ha montado un estupendo documental con la premisa de tener de telón …

Deja un comentario