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Crítica de Langosta

Yorgos Lanthimos sigue indagando en las mentes y en la sociedad actual, buceando en lo  estereotipado del mundo de hoy en día y sacando a relucir todo lo que nos encasilla y encorseta dentro sistema.

En el futuro no será posible vivir sin pareja. Si llega ese caso la persona en cuestión se tiene que recluir en un hotel durante 45 días donde intentará encontrar pareja. A la entrada tendrán que elegir en que animal se quieren convertir si no pueden seguir viviendo como hasta ahora. Este hotel aunque parezca de lujo, tiene unas reglas que no dejan a sus habitantes vivir como quisieran y los castigos también existen.

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David (Colin Farrell) es uno de los inquilinos de ese hotel tras el abandono de su mujer, y quiere convertirse en langosta, pero no quiere seguir allí al final logra escaparse y se esconde en el bosque, donde se encuentra a más gente. Allí se enamorará y ambos intentarán vivir su verdadero amor.

Langosta se compone de dos partes, a cuál más surrealista, bien es verdad que la primera se encarga  de perfilarnos al hombre dentro de un roll, de unos cánones que debe y en cierta forma quiere cumplir, sumiso y esclavo de unos esquemas estrictos que reivindican el estar siempre en pareja dentro del sistema y como sea ordenado.

La segunda parte es la rebeldía del ser, intentando buscar la libertad individual el pensamiento independiente sin que nadie le presione al respecto, pero al final las normas para bien o para mal siempre imperan de una forma u otra.

En ambas partes se muestra el poder la supremacía humana sin contemplaciones considerando al ser humano como un mero animal, ya puede ser langosta, oso o lo que sea, el mundo es bosque en símil y ahí es donde comparamos los estados animales y los escalones de mando como en toda buena fauna, que a veces es lo que parece que estamos visionando.

Si queremos dar un sentido lógico a todo lo que director y guionista nos quieren contar estamos perdidos, aquí nos encontramos ante todo un cuento distópico que no tiene una explicación cien por cien racional pero sí por momentos podemos sacar alguna que otra conclusión que nos podamos llevamos a nuestro terreno emocional y cerebral.

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De fondo está tratando el amor, envuelto en el mundo de la pareja, junto con el miedo a la soledad y el pavor a perder la sobriedad y tranquilidad de la vida marital, pero al mismo tiempo enfrentarse a la vida en pareja, ese contrapunto que parece que es lo que busca al mismo tiempo es lo que está diseccionando, solos o en parejas, siempre hay miedo a lo contrario y a perder lo que uno piensa que se tiene en propiedad, cuando en verdad eso no existe.

Desde Canino ya vimos que Yorgos Lanthimos no iba a traer en ningún momento un film convencional, el tiende a buscar ideas fuera de la sociedad pero al mismo tiempo criticando los tópicos y corsés y queriendo sacar las fisuras que tenemos dentro de nosotros mismos y las reglas que nos imponemos para vivir en sociedad. En cierto modo sus películas son un canto a la libertad del ser humano y su libre elección en todos los aspectos y la propia diversidad del ser humano.

Acerca de Susana Peral

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