domingo , julio 22 2018
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Crítica de Kiki, el amor se hace

Paco León, con la ayuda en el guion de Fernando Pérez, ofrece un particular remake de The Little Death, aunque adaptando las historias a la particular idiosincrasia española.

Crítica de Kiki, el amor se hace.

El director australiano Josh Lawson consiguió en 2014 un cierto éxito internacional con The Little Death, su ópera prima en el largometraje. El filme contaba las peripecias de varias parejas centrándose especialmente en las filias sexuales de sus protagonistas. A pesar de lo que pudiera parecer a simple vista, la película era una comedia romántica con elementos eróticos menos rompedora de lo que pudiera parecer a simple vista.

Crítica de Kiki, el amor se hace

Dos años después, el actor y director Paco León, con la ayuda en el guion de Fernando Pérez, ofrece un particular remake de aquella cinta, aunque adaptando las historias de las Antípodas a la particular idiosincrasia española, eliminando algunos elementos y añadiendo otros. El resultado es superior a su referente.

El intérprete logra un trabajo que provoca carcajadas allí donde su modelo lograba medias sonrisas. Los títulos de crédito, un extraño collage con diferentes animales apareándose, ya dejan patente el tono más sexual y festivo de la propuesta.

León acierta al localizar las diferentes tramas en el caluroso y soleado verano madrileño. Las imágenes parecen contagiarse de la luminosidad de la fotografía para presentarnos un particular caleidoscopio de las relaciones sexuales donde casi todo está permitido, especialmente si se hace con amor. Por otra parte, el director da en el clavo al no circunscribirse la burguesía, como ocurría en The Little Death, y abrirse a otros estratos sociales, como los ricos y las clases populares. Es precisamente cuando se centra en los más humildes –la pareja de feriantes interpretados por Candela Peña y Luis Callejo– cuando parece sentirse más cómodo. No obstante, el realizador no descuida el resto de historias y logra que algunas de ellas, especialmente la de ese doctor que se excita viendo a su mujer dormida, tengan un especial tono emotivo.

imagen de Kiki el amor se hace

Quizá haya que reprocharle al conjunto una cierta dispersión y que la manera de entrelazar cada una de las partes sea un tanto forzada, pero también pone de manifiesto que León tiene talento de sobra para provocar risas en más de una ocasión y conseguir que sus personajes se ganen el cariño del espectador. Gran parte del mérito reside, no obstante, en un reparto bien dirigido que tiene en la citada Candela Peña y en un impresionante Luis Bermejo a dos de sus mejores exponentes.

En definitiva, Kiki, el amor se hace, pese a su carácter de película de encargo, resulta un paso adelante en la carrera como cineasta que hasta la fecha había partido de material familiar y conocido en sus dos primeros largometrajes, las populares Carmina o revienta y Carmina y amén.

Crítica de Kiki, el amor se hace.

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