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Crítica de “El Elegido”. El reto de rodar una película con final escrito

Puntuación:

Uno puede disfrutar mucho de la película gracias a la excelente escenografía y los pequeños giros de guion en formato píldora con regusto a suspense del bueno.

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Una película dirigida por Antonio Chavarrías y protagonizada por Alfonso Herrera, Henry Goodman y Hannah Murray.

Año 1937, Guerra Civil española. Ramón Mercader, un joven oficial catalán al frente del bando republicano es reclutado por el servicio de espionaje soviético para participar en una misión de alto secreto y orquestada por el mismísimo Stalin: asesinar al líder bolchevique y cabeza opositora del régimen estalinista León Trotsky, quien se encuentra en México exiliado.

Crítica de "El Elegido"

Tras un período de ‘entrenamiento’ en Rusia donde deja atrás su vida y personalidad, viaja a París con la nueva identidad de un adinerado belga llamado Jacques Mornard, donde conoce y enamora no-accidentalmente a una joven trotskista llamada Sylvia. Juntos se mudan a México, donde ella ejerce de secretaria de Trotsky, ajena a las verdaderas intenciones de su amado, quien poco a poco irá acercándose al círculo más íntimo del líder hasta terminar su trabajo.

Este trascendental e influyente episodio de la historia moderna lo hemos visto miles de veces en los programas de la La noche temática de la 2, en la película El asesinato de Trotsky (1972), en novelas como La segunda muerte de Ramon Mercader de José Semprún o El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura, en el documental Asaltar los cielos” (1996) o en esa conmovedora escena del reciente biopic de Frida Kahlo.

Este año, el asesino del líder de la línea más blanda del marxismo soviético ha vuelto a resucitar con el largometraje coproducido entre España y México,El Elegido, dirigido por Antonio Chavarrías y protagonizado por Alfonso Herrera interpretando a Mercader, Henry Goodman en el papel de Trotsky y Hannah Murray como su secretaria.

Crítica de “El elegido”

Rodar una película biográfica puede llegar a suponer un reto enorme por diversos motivos. Primero de todo por la exigencia que uno debe pedirse a sí mismo, como director, para lograr una fidelidad decente acorde con el criterio de los implicados o simpatizantes del personaje en cuestión.

Por otra parte, y yéndonos al plano más técnico de lo que también es un denominador común de todas las películas basadas en hechos reales –y conocidos popularmente-, por la enorme dificultad que supone en este caso compensar narrativamente el “final ya escrito” y más que sabido por el espectador. Mercader no solo es un personaje ‘político’ conocido, sino que el motivo por el que lo es –auténtico hito histórico moderno- es el principal late motiv de esta película.

A diferencia de otros biopics, en que quizás la capacidad de sorpresa relativos a ciertos aspectos de la vida y obra es mayor y por lo tanto el abanico con el que juega el director es más amplio a la hora de formular un desenlace a la altura, aquí toda la trama es sabida e incluso estudiada por los más jóvenes en todas las escuelas del país y del mundo.

Llegados a este punto, la gran pregunta que debemos formularnos es si El elegido es una película que sabe compensar este gran hándicap, y lo cierto es que, a mi parecer, se sale bastante airosa, aunque no por ello haya que considerarla un éxito rotundo.

Si bien es cierto que aun conociendo la sucesión de hechos relativos a la misión de Ramon Mercader uno puede disfrutar mucho de la película gracias a la excelente escenografía y los pequeños giros de guion en formato píldora con regusto a suspense del bueno, no estoy seguro de lo poco ahondada que los estudiosos podrían llegar a encontrar la trama ni de hasta qué punto un espectador desinteresado o no familiarizado con la historia moderna logrará mantener su atención durante las dos horas clavadas de película teniendo en cuenta que, pese a los esfuerzos iniciales del director por contextualizar el episodio y los personajes, el guion abusa en momentos demasiado clave de la elipsis, pudiendo llegar a desorientar a un público desinteresado y posteriormente perdido.

En ese sentido creo que el director, conociendo las posibilidades de su historia en la gestación del proyecto y su proyección, enfocó a conciencia el target que esta tendría, aunque eso no sea algo reprochable, sino en cierto modo acertado para el público medio.

Crítica de Raimón López.

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