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Crítica de Atómica. La espía que me mató

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Atómica, la historia de una agente secreta a la que se encarga una misión en el Berlín previo a la caída del Muro, vuelve a dejar patente el talento de Leitch para convertir los combates cuerpo a cuerpo en números de baile violentos...

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Alargado y farragoso videoclip de espías donde brillan las espectaculares luchas y una sensual Charlize Theron.

David Leitch se ha hecho un hueco en el séptimo arte en labores de especialista y director de segunda unidad de cintas de acción y fantasía, donde ha destacado como coreógrafo de luchas. En la primera faceta ha sobresalido como doble de estrellas de Hollywood en títulos del calibre de El ultimátum de Bourne, El club de la lucha y Sr. y Sra. Smith, mientras que en la segunda vertiente ha despuntado como responsable de algunos de los momentos más espectaculares de Ninja Assassin, Hansel y Gretel: cazadores de brujas, Lobezno Inmortal. Capitán América: Civil War o Jurassic World.

Crítica de Atómica

John Wick (Otro día para matar), su debut en la dirección de largometrajes en colaboración con Chad Stahelski, llamó la atención de los aficionados del cine de género por su habilidad para planificar las peleas en una película de venganza sobre un asesino a sueldo retirado que decide tomarse la justicia por su mano cuando matan a su perro, un regalo de su esposa fallecida, y roban su coche.

Atómica, la historia de una agente secreta a la que se encarga una misión en el Berlín previo a la caída del Muro, vuelve a dejar patente el talento de Leitch para convertir los combates cuerpo a cuerpo en números de baile violentos. De hecho, la película recurre en numerosas ocasiones a las canciones pop para lograr más si cabe esa sensación, aunque su look recuerde más bien al de un videoclip o al propio de ciertos spots televisivos. El cineasta no duda en homenajear con esas imágenes plagadas de neones al primer Michael Mann y, especialmente, a dos realizadores formados en el mundo de la publicidad: los hermanos Ridley y Tony Scott.

La cinta puede deslumbrar al espectador el aspecto meramente estético con sus cuidadas composiciones, la reconstrucción del Berlín de finales de los años ochenta y el tono cool, pero acaba naufragando por un guion que pretende recuperar el espíritu del viejo cine de espías de la Guerra Fría y las novelas de John le Carré, pero fracasa en el intento. La principal razón la encontramos en un libreto confuso y repleto de excesivos giros que firma John Kurtstad, autor de las historias de las dos partes de 300 y responsable de la terrible Acto de valor. A todo ello hay que añadir el poco partido que se saca a algunos personajes secundarios, como el agente del MI6 al que da vida un histriónico James McAvoy, o la sensible mujer francesa que encarna SofIa Boutella.

En definitiva, Atómica acaba siendo un alargado y embarullado videoclip de espías al servicio de Charlize Theron, que sabe dotar a la protagonista femenina de ambigüedad, misterio y sensualidad. Los amantes del pop y el rock de los años ochenta encontrarán, además, otro aliciente más: una banda sonora repleta de canciones emblemáticas de aquella época, donde se dan cita David Bowie, Depeche Mode, Queen o George Michael, entre otros. No obstante, el director acude en demasiadas ocasiones al lugar común sonoro, como deja patente el uso de London Calling, el clásico de The Clash, para ilustrar un interrogatorio en Londres o la utilización de 99 luftballons, el éxito de la germana Nena, como tema estandarte de la capital alemana.

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