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Muces 2017. Crónica del día 2, Corazón de piedra

En la segunda jornada de Muces hemos podido ver tres películas que no tienen ninguna distribución en España, de nacionalidades diferentes, República Checa, Hungría y una coproducción entre Islandia y Dinamarca.

Tienen entre todas denominadores comunes, la verdad, la amistad, las etiquetas sociales y la necesidad de mostrar las emociones aunque sin saber cómo hacerlo.

Corazón de piedra de Guömundur Arnar

Corazón de piedra

Corazón de piedra es un estupendo relato de la adolescencia y sus trabas para mostrarse tal y como es cada uno. Una etapa vital pero con sus cortapisas por miedo a los demás, a lo desconocido a los tabúes. Los hechos que se narran son parte de la experiencia adolescente del propio director, Guömundur Arnar, en su época y en su entorno.

Thor y Christian pasan un verano ajetreado, en su pequeño pueblo islandés deciden divertirse Thor quiere enamorar a una chica, pero al mismo tiempo nota sentimientos por parte de su mejor amigo Christian.

Posee una gran fotografía que nos divide la película en dos, los protagonistas y la naturaleza, pero es capaz de aunar ambas dando un resultado perfecto, y sobre todo la elegancia de cambios de plano de uno a otro. Aquí la verdad se busca en imágenes, en la exactitud de las miradas, del punto exacto de los cambios de los ya no tan niños a ese grado ya de adolescencia que adquieren con pequeñas dosis de experiencia pero perdiendo alma por el camino.

Una historia dramática de identidad adolescente, de ver las influencias de las familias y los que les rodean en el desarrollo personal en cierta edad, y como la crueldad del ser humano es tan grande dando cabida al rechazo, recelo e intolerancia.

Kvarteto de Miroslav Krobot

Por ello en cuanto a ser semejante en el fondo Kvarteto y Corazón de piedra tienen en común el hecho de no saber trasmitir lo que se siente, la búsqueda de la verdad y la amistad ante todo. Aunque no sea tan latente es un lazo que se quiere afianzar en ambos guiones, ambas pudieran girar en torno al drama, pero Kvarteto gira un tanto más en cuanto al existencialismo se refiere, y la forma del ser humano de complicarse la vida por no hablar y cerrarse en uno mismo conteniendo toques de humor que hacen mucha más fresca y dinámica la cinta.

Una banda es como una segunda familia, los mejores amigos, todos ellos siempre quedan para alguna celebración o tomar algo, y los integrantes de un Cuarteto de música hacen lo mismo quedan para ensayar música para un concierto en homenaje al padre de uno de ellos. En todo ese tiempo esas cuatro personas, tendrán tropiezos con ellos, con los contrarios en el sentido de encontrarse a sí mismo y ver su mejor versión.

Miroslav Krobot ha buscado personajes errantes, estáticos y casi sin vida en la expresividad, no es pasividad lo que tienen, pero si un miedo atroz a su propio interior y a como les ven los demás.

Aunque encara la temática con música clásica de violines introduce todo tipo de música y secuencias de otras formas de culturas que desinhibe a los personajes, sacándoles de su rigidez emocional y los traslada a otro mundo que ni siquiera parece que conocieran o tuvieran pánico.

Posee un humor irónico y sarcástico que no aparece en demasía pero que cuando lo hace se agradece para desengrasar la linealidad que se produce en el conjunto de los protagonistas pues parecen zombies supervivientes sin ninguna ilusión. Aun así el personaje más cómico es el que menos habla y más ausente está, una contradicción pero una evidencia y realidad.

Strangled de Árpád Sopsits

Siempre es de agradecer que la ambientación de la cinta sea buena, y aunque se recreen épocas diferentes, en este caso 7 años de distancia, se refleje bien el avance, los cambios y que los decorados no se queden estancados en la primera fase. Strangled cumple esa norma, nos lleva a 1957 con gran naturalidad y soltura, recreando el vestuario, el colorido, los peinados existentes en esa época, y cambiando cuando avanza pasado los 60.

Corren los años sesenta en Hungria y Martfü una pequeña ciudad que debiese ser conocida por su fábrica de zapatos lo es por los asesinatos que se cometen. Estando en la cárcel el autor de los hechos, se siguen cometiendo más crímenes y el joven detective que se hace cargo del caso acaba obsesionándose con el mismo, ahora atrapado en su propia trampa: la verdad o la fidelidad a quien fuera su mentor.

Un thriller basado en hechos reales, que se toma su tiempo para avanzar en el caso pero además adentrarse en el sistema del régimen socialista de la época dejando marcado la influencia del mismo en la sociedad y en los propios diálogos.

Aquí en Strangled de Árpád Sopsits también hay una búsqueda de la verdad, de la identidad de los personajes, de los etiquetados de las personas por los hechos, pero no es directa en sí, ya que está basada en hechos reales, por lo que hay una base de acople a cada personaje y una investigación de las razones que tuvieran cada uno para hacer lo que hicieron y así poder escribir mucho mejor su papel.

Al principio uno cree que se encuentra meramente ante un psicothriller y crímenes pero a medida que avanza entramos ya en el terreno personal de los protagonistas y una parte de ellos son los policías, y en ese bando se comienza a juzgar lo que ellos juzgaron años atrás, es decir la eficacia de su trabajo y el ego profesional que hay para poder llegar más alto, por esto también nos encontramos ante un retrato social.

Tampoco hay que perder de vista la parte documental que nos ofrece la muestra, aunque para muchos es un género menos relevante en los tiempos que corren, es una buena dosis de información mucho más allá de lo que aparece en prensa y con mayor perspectiva realista.

Clase valiente de Víctor Alonso Berbel

Aquí, en Clase valiente de Víctor Alonso Berbel se valora el poder de la palabra, como se utiliza en la comunicación directa e indirecta, y la influencia de la misma como discurso narrativo y en mayor medida político, ya que después de su visionado las declaraciones dejan latente que casi todo en esta vida es pura política, hasta casi la parte humana.

Es un experimento documental y sociológico que quiere investigar sobre la importante del lenguaje político en la forma del ser en entender el mundo. Se ha nutrido de las palabras de más de 20 expertos de la talla de Owen Jones, George Lakoff, Íñigo Errejón, Christian Salmon o Iñaki Gabilondo, junto a otros destacados protagonistas del ámbito de la comunicación política.

El ritmo de las secuencias es rápido a veces intercalando protagonistas y sus aportaciones de lo tratado, incluso creando puzles, que es una similitud entre la imagen y la rapidez de la palabra, haciendo un paralelismo entre el vértigo de vida que tenemos y lo que realmente se queda después de un discurso narrativo sea en el ámbito que sea.

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