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Crítica de Loving Vincent. Van Gogh está presente

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La película cautiva por la ambientación, por su forma y su estilo, mucho más allá de su fondo. Es una forma muy peculiar de adentrarnos en un biopic...

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Loving Vincent es la primera película de la historia del séptimo arte que ha sido realizada íntegramente a mano fotograma a fotograma, con óleos. Más de 65.000 fotogramas han compuesto la película, pintados por artistas de todo el mundo.

La dirección de la película corre a cargo de Dorota Kobiela y Hugh Welchman, siendo ambos también guionistas junto con Jacek Dehnel.

Veranos de 1891, Francia. Armand recibe una carta de su padre, el cartero Joseph Roulin, para ser llevada en mano al hermano de su amigo Vincent Van Gogh. Ahora ya no existe ninguna dirección conocida del hermano, Theo, ya que falleció poco después que su hermano Vincent se quitara la vida. Loving Vicent es el recorrido de Armand para que la carta llegue a la persona más cercana a Theo como si de un testamente se tratase.

La película cautiva por la ambientación, por su forma y su estilo, mucho más allá de su fondo. Es una forma muy peculiar de adentrarnos en un biopic, en una trama que por momentos gira en torno al thriller ya que en todo momento se nos adentra en los enigmas de la muerte de Van Gogh y también en todo lo que rodeaba a su vida.

La cinta no recrea sus últimos días directamente, si no en la búsqueda de respuestas al querer llevar una misiva, se necesita saber que pasó en ese tramo de vida del actor o es necesario comprenderlo para poder llegar a entender las razones de cómo fue su final y llegar al remitente, pura metáfora de cómo se utilizan los cuadros del protagonista para llegar al espectador.

Los cuadros del reconocido pintor han dado vida a Loving Vincent, sus reproducciones alimentan los paisajes que hacen de escenario de la película, de fondo de la trama y de color que homenajea al pintor.

La película al principio se rodó con actores, en sets con la apariencia real de los cuadros de Van Gogh para después poder pintar a mano en lienzos, óleo a óleo, fotograma a fotograma la cinta. Después ha venido el trabajo y proceso de animación, integrando las interpretaciones en los cuadros. De base se han representado 31 cuadros parcialmente y otros 84 con un aspecto muy parecido.

Desde el primer instante uno sabe que Van Gogh está presente, innegable el gran trabajo que se ha llevado a cabo manualmente, representando al artista de principio a fin, de una manera diferente, colorida y con una gran música insertada con sutilidad y armonía.

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