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Utoya, 22 de julio: el ser humano y sus barbaries

Puntuación:

Esa sensación de grabación de cámara en mano, de casi ser una película de plano secuencia, hace que las emociones sean mucho más reales, que empaticemos con los personajes, con ese dolor que tenían ante la incertidumbre de lo que iba a pasar, pero sin saber lo que realmente iba y estaba sucediendo.

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Utoya, 22 de julio, es un relato conmovedor, que está narrando los hechos acontecidos desde las declaraciones de los supervivientes de esa masacre, siendo una cinta que refleja la tensión y el miedo que se puede tener ante la incertidumbre de no saber lo que pasa, pero a sabiendas que algo está ocurriendo y teniendo poca seguridad.

Kaja tiene 18 años, y se encuentra en un campamento de verano con unos amigos y su hermana. Se encuentra preocupada porque el día de antes hubo una bomba en Oslo y no todos han podido localizar a sus familias, Mientras se encuentran en esa dinámica de búsqueda su campamento se convierte en un gran revuelo y sonidos de disparos son los que les llegan además de gente corriendo. Ahora tendrán que correr una gran carrera por sobrevivir y entender lo que está pasando.

Caramel Films

El director Erik Poppe comienza describiendo los hechos con contención, para ver cómo evolucionan los protagonistas sin mostrar todo lo que están pasando, y así ver como el miedo invade sus mentes además de sus cuerpos, y que cosa lleva a la otra. Luego ya nos traspasa de la contención al en pánico, desasosiego, y en su conjunto en una incertidumbre a gran escala, emocional y física.

Vemos cómo reacciona cada persona, como las diferencias aparecen, y aun viendo la unión para sobrevivir, se puede observar como la tensión hace florecer las diversas personalidades, después de pasar esas horas tan terroríficas.

Salir de la sala con una inquietud interna, es todo uno, sin comprender muy bien como el ser humano puede llegar a los límites de ninguna empatía ni por el ni por el resto de las personas, y llegar a cometer unos actos atroces, acabando con vidas ajenas sin ningún tipo de temblor, no es posible que se pueda disparar tantas veces en tan pocos minutos con una razón, solo cabe en pensar en la sinrazón de actos tan brutales.

Caramel Films

Esa sensación de grabación de cámara en mano, de casi ser una película de plano secuencia, hace que las emociones sean mucho más reales, que empaticemos con los personajes, con ese dolor que tenían ante la incertidumbre de lo que iba a pasar, pero sin saber lo que realmente iba y estaba sucediendo.

Para traspasar la angustia el director ha utilizado tonos oscuros durante todo el metraje, de hecho a medida que avanza parece que todo toma un matiz mucho más gris y con tonos que producen inquietud.

Acerca de Susana Peral

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