martes , octubre 27 2020

Crítica de Explota explota. Una fiesta no tan fantástica

Puntuación

Convencional mezcla de musical y comedia romántica que destaca solamente en algunos momentos protagonizados por Verónica Echegui y Natalia Millán.

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Los musicales basados en canciones preexistentes se han convertido en una particular tendencia entre el teatro y el cine musical actual. Quizá la gran “culpable” de este éxito sea Mamma mia!, un espectáculo concebido para las tablas y basado en los pegadizos temas del grupo ABBA que dio el salto al cine en dos cintas de dudosa calidad.

La gran pantalla ha acogido también otras películas que siguen esta tendencia, como la endeble Amanece en Edimburgo, que utilizaba las composiciones de The Proclaimers, o la más notable Rocketman, que repasaba los primeros años de la vida de Elton John con ayuda de parte de sus éxitos.

Universal/Julio Vergne

Explota Explota viene a sumarse a esta particular moda, adaptando las pegadizas tonadillas de la italiana Raffaella Carrà a una historia romántica que une los destinos de una chica que ha dejado plantado su novio en el altar y el hijo de uno de los censores de RTVE en los primeros años setenta. La falta de libertad sexual de la época, propiciada por el régimen franquista, funciona de telón de fondo.

La idea de la que parte no es del todo mala. Sin ninguna duda, las canciones de la italiana funcionaron como particular banda sonora de un país que dejaba tiempos oscuros y se integraba en la modernidad. Las letras de aquellos éxitos, que mezclaban algo de picardía y bastante más inocencia de lo que pretendían, son, sin duda, parte de la educación sentimental de muchos españoles que entonces eran jóvenes.

Universal/ Paolo Ciriello

No obstante, el buen punto de partida no se ve reflejado en un resultado aceptable. El primer problema reside en la escasa entidad de la historia de amor entre esa mujer que quiere ser bailarina a toda costa y ese chico que quiere tocar la guitarra. Nos ayuda el deficiente trabajo de Ingrid García-Jonsson, mucho más eficaz en sus trabajos dramáticos, y Fernando Guallar, excesivamente soso en su papel de galán.

Tampoco el director Nacho Álvarez acaba de triunfar en los números musicales, rodados con una excesiva parsimonia. Es cierto que la coreografías intentan imitar aquellas que Giorgio Aresu creara para muchos programas de RTVE, pero el montaje y los movimientos de cámara no aportan la fluidez necesaria. Solamente la fotografía colorista aporta algo de verdadero brillo a una película que no acaba de captar la euforia de los movimientos de Raffaella Carrà en sus actuaciones televisivas.

Universal/Julio Vergne

No obstante, la cinta gana algo de fuerza gracias a algunos de sus actores de repartos. Una divertida Verónica Echegui logra eclipsar a su protagonista como andaluza graciosa, mientras que Natalia Millán imprime verdadera clase a su diva madura.

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