jueves , junio 10 2021

Crítica de Expediente Warren: Obligado por el demonio. Efectivo tren de la bruja

Puntuación:

Una tercera entrega de "Expediente Warren" que baja algún peldaño de calidad respecto a sus dos predecesoras, pero sobresale en relación con los múltiples spin-off de la saga.

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El director James Wan realizó con Expediente Warren: The Conjuring un particular pastiche de algunos títulos claves del terror estadounidense de los años setenta como El exorcista, La profecía o Terror en Amytiville. La excusa argumental eran los casos de un matrimonio real que formaban los expertos en lo paranomal Ed y Lorraine Warren. La cinta logró aterrorizar al público y propició la producción de una notable secuela, también dirigida por Wan (Expediente Warren: El caso Endfield), y un puñado de mediocres y baratos spin-off que convertían en protagonistas a algunos de los entes terroríficos más o menos secundarios de la franquicia madre.

Warner

Expediente Warren: obligado por el demonio, la tercera entrega de la saga primigenia, se encuentra por debajo de sus dos antecesoras más directas, aunque sea mejor que la múltiples ramificaciones cinematograficas que han extendido hasta la náusea la serie. En este caso, el director de Saw se limita a produccir y dejar esa labor en manos de Michael Chaves, que ya fue el responsable de La llorona, una de las más terribles entregas de las flojas entregas de la saga.

Sin embargo, el realizador logra en esta ocasión un producto tan digno como impersonal que sigue casi al pie de la letra las reglas de las películas dirigidas por Wan. Eso sí, hay una menor elegancia en la puesta en excesa y el ritmo narrativo cae por momentos, especialmente en la recta final. Hay los habituales sustos de rigor, propios de ese terror que parece la versión cinematográfica del tren de la bruja, aunque también hay espacio para los momentos para el suspense, quizá los más conseguidos. Brilla especialmente el uso de la canción Call Me, el clásico de Blondie compuesto para la banda sonora de American Gigolo, que aquí adquiere un sentido bastante perverso.

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El resto reúne los elementos propios del subgénero demoniaco más convencional combinado con ingredientes de thriller paranormal, dentro de una trama que aborda el asesinato de un hombre a manos de un joven que se encontraba poséido en el momento de cometer el crimen. Quizá lo más novedoso sea que se profundiza algo más en la relación romántica de los Warren y su pasado, un aspecto que permite comprobar la complicidad que existe entre los dos actores que encarnan al matrimonio: la estupenda Vera Fármiga y el sobrio Patrick Wilson.

No defraudará a los fans de la franquicia de Expediente Warren, aunque tampoco sea la más memorable de sus películas.

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