viernes , agosto 12 2022

Crítica de ‘Pig’. No sin mi cerda trufera

Puntuación

Una simpática rareza que nos descubre a un Nicolas Cage menos histriónico de lo habitual.

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Hubo un tiempo ya lejano en el que el nombre de Nicolas Cage no estaba tan desacreditado como en las últimas décadas. El actor participaba en obras de carácter indie o del denominado cine de autor, donde destacan títulos como Cotton Club, Arizona Baby, Corazón salvaje, Leaving Las Vegas o El ladrón de orquídeas, entre muchas otras. Sin embargo, sus problemas con el fisco le hicieron ir decantándose por productos de acción y/o ciencia ficción cada vez más adocenados, donde el histrionismo desatado se ha convertido en el mayor espectáculo. Solamente Joe supuso una breve pausa en la larga cuesta abajo del intérprete.

A Contracorriente

Pig, ópera prima en el largometraje del director Michael Sarnoski, supone una vuelta a un cine más minoritario que permite al actor indagar en otros registros. Cage se pone en la piel de un hombre huraño que se ocupa de recoger trufas con la ayuda de su cerda en un bosque de Portland. Sin embargo, una noche secuestrarán al animal y él se lanzará a recuperarlo con la ayuda del hombre que le compra el delicioso producto culinario.

Sarnoski, que firma el guion junto a Vanessa Block, ofrece una extraña mezcla de road movie y drama que, pese a lo que pueda parecer, nunca se escora hacia el thriller de venganza tan habitual en la carrera del protagonista de Con Air (Convictos en el aire). Más bien prefiere mostrar una serie de personas situadas en los márgenes o frustrados en algunos aspectos de su vida. Cage aprovecha la ocasión para brindar una interpretación más contenida de lo habitual, donde las miradas y los silencios predominan sobre la verborrea.

A Contracorriente

Quizá haya que reprocharle al realizador novel que opte por hechos más propios del cómic, como ese particular club de la lucha que muestra en las zonas subterráneas de Portland, aunque demuestre sensibilidad a la hora de comprender a unos protagonistas marcados por las muerte de sus seres más queridos. Ayudan al resultado final el estupendo trabajo de Alex Wolff, en el papel de ese joven empresario que acompaña al personaje principal, y Adam Arkin, como su rudo padre.

Sin ninguna duda, Pig es una simpática rareza de un nuevo cineasta al que habrá que seguir la pista.

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