lunes , abril 15 2024

Crítica de «Past Lives», una lección de amor y espacio-tiempo

A pesar de abandonar Los Angeles con los bolsillos vacíos, «Past Lives» («Vidas pasadas») (nominada a mejor película y guion original) seguirá hipnotizando a los espectadores allá donde se proyecte.

El periodo resacoso que sucede a la ceremonia de los Oscars siempre me ha parecido el mejor momento para ver las películas nominadas por la Academia. Y es que en medio del tumultuoso desastre que suponen la gala y los días que la preceden me resulta imposible alcanzar la tranquilidad necesaria para ver los títulos con aprovechamiento. Esta vez, la primera de las obras que he tenido el placer de ver alejado del ruido hollywoodiense ha sido la aclamada (pero nada ganadora) «Past Lives«. La película, dirigida por Celine Song, está inspirada en una parte de la vida de la propia cineasta coreana.

«Past Lives» narra la aparentemente sencilla pero profunda historia de un extraño triángulo amoroso. La protagonista es una mujer coreana que emigró a los Estados Unidos con tan solo 12 años, dejando en Seúl al que era el amor de su infancia. Décadas después y con más de 12 años casada con un escritor neoyorquino, la mujer recibe la visita de su novio de la escuela. La irrupción del hombre extraño en la vida de la protagonista sirve para abrir un precioso debate sobre el amor y sus formas.

La que considero como una de las películas más bonitas del pasado 2023 no es más que un trabajo tejido a base de diálogos naturales, interrumpidos por la tensión del silencio que rodea a aquellos que, sin necesidad de saberlo, están enamorados. Celine Song transcribe su propia experiencia en un guion que refleja a la perfección tanto la complejidad del conflicto entre los tres personajes como lo tierno de la complicidad y el entendimiento que se da entre ellos. Este homenaje a las vidas pasadas, aquellas que fueron y quizás vuelvan a ser, es una mezcla perfecta entre el dolor del amor que muere sin saber qué es estar vivo y la esperanza de las infinitas oportunidades que nos brindan las vidas del mañana.

Pese a la obvia pero no tan protagonista presencia de Corea en la historia, la película culmina en una Nueva York que tiene poco que envidiar a la de Woody Allen o Jim Jarmusch. Past Lives es un buen ejemplo de que la revolución digital no supone el final del encanto cinematográfico de la Gran Manzana y que este siempre será el lugar ideal para cerrar la película perfecta.

Acerca de Gonzalo Mozas Martín

Estudiante de periodismo y amante (a ratos enemigo) del séptimo arte.

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