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Sitges 2026. Día 2: ‘Adolescencia, sexo y muerte en el campamento Miasma’, ‘Leviticus’, ‘The Cycle’, ‘River’, ‘Kill Me’ y ‘The Incomer’

La segunda jornada de Sitges 2026 tuvo un tono claramente gay, además de ofrecernos interesantes muestras de slasher, comedia y policíaco con elementos fantásticos.

Adolescencia, sexo y muerte en el campamento Miasma (Sitges Collection)

La realizadora Jane Schoenbrun, autora del filme de culto El brillo de la televisión, realiza una carta de amor al slasher y, por extensión, al cine de terror con Adolescencia, sexo y muerte en el campamento Miasma. En ella nos encontramos con una cineasta indie y lesbiana a la que Hollywood encarga el reinicio de una nueva franquicia en la línea de Viernes 13. Fan acérrima de la primera cinta de la serie, la directora visita a la final girl del largometraje, una actriz que vive recluida, como si fuera una moderna Norma Desmond, en el decorado de la obra que le dio fama. Allí se establecerá una particular relación entre ambas que irá más allá de lo meramente cinematográfico.

Con generosas dosis de humor, sangre e imágenes casi surrealistas, esta obra singular analiza las razones de la fascinación de los cinéfilos por el cine más sangriento. Lejos de los estudios que aparecen analizando las películas de este tipo más allá de sus increíbles argumentos, la cinta pone de manifiesto que lo que hace tan atractivo al género es su visceralidad que vincula la pulsión de muerte con la sexual. Eros y Tanatos, como diría Freud, unidos en productos de consumo masivo.

Sin ninguna duda, Adolescencia, sexo y muerte en el campamento Miasma es una de los filmes clave de este festival de Sitges, aunque sea una película que va a generar odios y pasiones extremas. Lo que no se puede negar son las magníficas interpretaciones de la joven Hannah Einbinder, a la que recordamos por su papel en la serie Hacks, y Gilliam Anderson, la Scully de Expediente X.

Leviticus (Oficial Fantastic Competició)

«Si alguno se acostare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; su sangre será sobre ellos». Este versículo del libro del Levítico, incluido en la Biblia, es el punto de partida de Leviticus, segundo largometraje para la gran pantalla del australiano Adrian Chiarella, un alegato contra la homofobia, las terapias de conversión y la intolerancia religiosa.

La película nos presenta a dos chavales que viven su amor oculto en una comunidad no precisamente abierta a la homosexualidad. Al descubrirse su orientación, les practican un particular rito que les hace ver como amenaza su objeto de deseo.

Con esta sencilla premisa, Chiarella construye una película intimista que convierte a los fantasmas que ven los protagonistas con forma de sus seres más deseados en una clara alegoría del suicidio entre la población gay, además enseñarnos el duro trabajo que tienen que realizar para superar unos miedos y un odio hacia ellos mismos inducido desde sus propias familias en muchos casos. No es una cinta sangrienta ni nada efectista, pero sí un filme que calará en el espectador más sensible. Gran parte de la responsabilidad recae en el espléndido trabajo de los jovencísimos Joe Bird y Stacy Clausen, como los amantes adolescentes. En el reparto también aparece Mia Wasikowska, como la intolerante madre de uno de ellos.

The Cycle (Sitges Collection)

Stephen King había recomendado este thriller con elementos fantásticos dirigido por el estadounidense Jordan Downey y no decepciono, aunque tampoco invente nada. Aquí seguimos a una forense que se ve implicada en un caso de asesinato en el que aparece el cuerpo de su padre, que la abandono cuando era simplemente una niña. Lo más extraño resulta cuando ese supuesto cadáver vuelve a estar presente en otros casos de asesinato. No conviene desvelar mucho de la trama porque basa gran parte de su efectividad en un elemento que solamente se desvela en el último tercio del filme.

Downey sigue los pasos de las cintas de suspense sombrías en la onda de El silencio de los corderos y Seven, además de homenajear a todo un clásico del terror de las últimas décadas, aunque no lo desvelaremos para no dar más pistas a todos aquellos que todavía no la hayan visto todavía. El director y su coguionista, Kevin Stewart, saben dosificar correctamente la información, además de crear una atmósfera malsana. Mención aparte merece la actuación de Deborah Ann Woll, como la aguerrida protagonista, a la que muchos recordarán por encarnar al personaje de Karen Page en la adaptación televisiva del cómic Daredevil.

River (Oficial Fantastic Competició)

Dos familias disfuncionales son las protagonistas de River, aunque una sea la asesina y la otra la víctima. La película sigue a tres hijos que deciden esparcir las cenizas de su padre, al que no todos precisamente adoraban, en un río. Allí se encontrarán unos misteriosos y sádicos personajes que querrán acabar con ellos.

La ópera prima de Joshua Giuliano sigue todos los lugares comunes del slasher más clásico, aunque lo haga con cierta distinción y personalidad. Por ejemplo, muestra uno de los asesinatos en fuera de campo, algo poco habitual en un subgénero tan exhibicionista y poco sutil, además de insuflar unas cuantas dosis de mala leche acerca de las relaciones familiares. El público de Sitges reaccionó de manera calurosa a una obra que reúne todos y cada uno de los ingredientes que se le piden a las películas que forman parte de este certamen.

Kill Me (Órbita)

La película de Peter Warren tiene una de sus grandes bazas en su punto de partida inicial: un hombre se encuentra rodeado de sangre en una bañera y sospecha que él no es el responsable de su supuesto suicidio. Comenzará entonces una investigación junto a la operadora de urgencias que le permitió seguir con vida.

Charlie Day, cómico americano al que hemos visto en cintas como Vacaciones o Cómo acabar con tu jefe, otorga humanidad a un hombre deprimido y bastante irritante que, sin embargo, se gana el cariño del espectador. Quizá no acabe de triunfar como thriller, pero sí lo hace como comedia con toques románticos. No pasará a la posteridad, pero resulta medianamente entretenida. A modo de curiosidad, Jessica Harper, la protagonista de Suspiria y El fantasma del paraíso, da vida a la sufrida madre del personaje principal.

The Incomer (Oficial Fantastic Competició)

Se agradece que una cinta como The Incomer se haya colado en la selección de Sitges. Frente a la violencia, la sangre y las vísceras de gran parte de la programación, esta producción irlandesa ofrece algo de humor algo naíf y buen rollo con su puntito fantástico. Así nos encontramos a un par de hermanos que viven de solos en una isla. Sin embargo, su aparentemente tranquilidad se verá turbada cuando llegue un hombre que les comunica que tienen que abandonar el lugar para ir a tierra firme. A pesar de los recelos iniciales, ambos aceptarán al recién llegado, un hombre gris y muy infeliz, al que da vida Domhnall Gleeson, después de superar una serie de pruebas. Sin embargo, pronto se acabará su buena armonía por culpa de aquellos que quieren hacer cumplir sí o sí la decisión de echarles.

Louis Paxton, que firma también el guion de su ópera prima, nos ofrece una cinta encantadora de personajes decididamente ingenuos que irán completando áreas de su vida que tenían inexploradas. Sí, es una feel good movie, pero sin las dosis de melaza habituales en este tipo de productos.

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