
La vorágine de acontecimientos, publicidad, trailers, libros,etc… me había arrastrado al cine a visionar este estreno aún a sabiendas de cual sería el resultado final, una sensación de perdida de tiempo que el paso de los días no ha conseguido borrar.
Y la historia de inicio es prometedora, chica conoce chico y este resulta pertenecer a una familia de vampiros con la complicaciones que esto conlleva.
La clásica relación Romeo y Julieta llevada al mundo de los chupasangres, dónde abundan los buenos, los malos y los muy malos. A partir de ese momento todo se ve lastrado por una sensación de previsibilidad, de ser el mismo lobo con distinto pellejo, tan acusada que manda al traste lo acertado y enigmático de los personajes y una ambientación más o menos válida.
El alargado, en exceso, tramo romántico, no favorece sino a acentuar más los defectos de una película que solo la ceguera de la adolescencia y el fanatismo por la saga literaria considerarían sublime, cuando en realidad no pasa de entretenida en algunos momentos, inquietante en otros, pero sobretodo y muy a pesar mío, olvidable, previsible y aburrida más minutos de los que uno quisiera.
Tan esperada como decepcionante primera entrega de una saga que seguro nos dará mayores alegrías.
6 sobre 10.
Rafael Calderón Luna.
