
Pena que todo esto no sea suficiente para satisfacer a los que amamos el séptimo arte, como largometraje se queda a medio camino, la sensación de observar un videojuego cansa y llega a aburrir, a atontecer los sentidos.
La mezcla, cinematográficamente hablando, no es acertada y esa fidelidad incondicional al videojuego, es un lastre demasiado pesado con el que el director no se sabe manejar, desaprovechando unos gráficos competentes y una banda sonora de excepción, con un buen amplificador 5.1 luce de maravilla.
Para incondicionales del famosísimo videojuego, en alguna de sus entregas, es una cinta imprescindible, dónde poder ver en acción a esos personajes con los que hemos pasado tantos buenos ratos consoleros, desparramando los sesos de los muertos vivientes y otros seres terroríficos.
Si buscas una buena película y no te van los videojuegos, hay mejores opciones en tu videoclub.
6 sobre 10.
Rafael Calderón Luna.