Este viernes próximo 30 de agosto se estrena «Cazadores de Sombras: Ciudad de Hueso», basada en el aclamada novela juvenil de Cassandra Clare publicada en el 2007 y ahora ha sido adaptada a la gran pantalla por el director Harald Zwart, para el deleite de los seguidores de la saga.
Clary Fray (Lily Collins) es una joven de Brooklyn que últimamente siempre dibuja lo mismo: una runa, y además se le aparece en todas las partes, pero no todo el mundo ve lo que ella visualiza. Una noche sale con su inseparable amigo Simon (Robert Sheehan) a un recital de poesía, al volver a casa en el letrero de una discoteca ve la imagen de la runa que dibuja, y le puede la curiosidad.
Ya dentro verá como se comete un asesinato, pero al igual que con la imagen nadie de los presentes verá lo sucedido. A la mañana siguiente su habitación amanece empapelada con imágenes de la runa; sale en busca de ayuda con su amigo Simon, a contarle lo sucedido y a partir de ahí todo cambiará y nada volverá a ser lo mismo.
Volverá a ver a Jace (Jamie Campbell Bower) un joven rubio que ya vio la noche anterior en la discoteca y le alerta que está en peligro, ella no sabe muy bien si creerle pero la desaparición de su madre (Lena Headey) le hará ver que todo lo que está ocurriendo no es casual y que tiene que ver con sus visiones, con sus dibujos , viéndose envuelta en un mundo surrealista y de poderes nuevo para ella, que poco a poco le enseñará Jace (un cazador de sombras), bajo la atenta mirada de Simon que no la dejará sola.
Nunca sabes cuando una película te va a defraudar o te va a encantar pero si puedes tener presagio de alguna de estas sensaciones a medida que el metraje va pasando, y lo que podía comenzar como algo entretenido, de acción y con buen argumento, se desvela con cierto estilo propio, el aburrimiento, en una aventura sin historia de principio a fin.
Porque lo dicho, la cosa prometía en buenos efectos especiales y ritmo que se agotó a la primera aparición de algún que otro bicho que no vuelve a salir en toda la cinta y varias secuencias de acción que parece que te van a meter en contexto. Todo lo que se albergaba como una noche entretenida acabó con frases inconexas que no te llevaban a ningún sitio y una trama que se cae por su propio peso, a los veinte minutos del guión, y eso que éste se extiende hasta los 130.
Puede que no sea yo la mejor persona para opinar sobre «Cazadores de sombras», no me he leído el libro, pero si puedo apreciar si la película engancha o no, y no lo hace. No sé si es fiel al libro y en este caso carece de importancia por mi parte. El guión está lleno de seres mortales y no mortales, demonios, brujos, hombres lobos (eso sí nada de zombis, con lo de moda que están, que según ellos no existen, pero sí que pueden despertar a los muertos, ¿cómo los llamarán?) y cazadores de sombras, todos en cierto modo venidos a menos, que unen y desunen a su antojo, aparecen y desaparecen del guión según convenga sin casi ni mera explicación, sabiendo casi desde la mitad de la película que habrá otras partes, no por saber que hay otros libros, si no porque hay cosas que no se explican bien y supongo que serán para ser explayadas y explotadas en siguientes cintas de la saga.
Eso sí el cine muchas veces dice que no tiene edades, aquí sí que importa porque, o me doy cuenta que estoy muy mayor ó directamente deciros que esta película se la recomendaría meramente a seguidores de los libros, o chicas como mucho de 18 años y puede que ya esté exagerando. Me ha sorprendido que es a partir de 12 años, tampoco contiene nada que un crio no pudiera ver, o si no como se entiende que «El llanero solitario», que es un cine de aventuras del oeste sea para mayores de 7 años, y se mate a gente y se acepte, y aquí pura imaginación y ficción quede relegada a mayores edades.
No quiero decir con esto que «Cazadores de Sombras: Ciudad de hueso» la recomiende a otras edades, allá cada uno con su elección, pero no creo que haga mal a nadie una dosis de entretenimiento que puede que para esas edades si esté bien, y además así desarrollar su inventiva. Porque otra cosa no hay, pero imaginación en la cinta hay mucha, tanto que todo descuadra, y parece que se le va de las manos al director, sobre todo por no saber unir en condiciones una historia narrada con excesivos flashbacks que te desorientan.
Además a todo esto le tenemos que unir un triángulo amoroso, a qué vértice más soso de los tres, y eso que son los protagonistas principales de Cazadores de sombras. Una la chica, otro el eterno enamorado, y por último el supuesto guaperas rubio que embaucara a la chica por ser de su misma especie y además por hacerle ojitos y alguna que otra frase romántica memorable para olvidar, porque están metidas en el guión a capón, no le va para nada a la historia, al menos en los momentos que lo introduce ya que corta el ritmo.
Las actuaciones en sí tienen algo más de lo mismo, linéales y faltas de ritmo influencias por el guión y por su lentitud por tramos. Sobre todo me llama la atención la diferencia de papeles que este año ha protagonizado Lilly Collins si hace unos meses nos la encontrábamos en un papel de escritora adolescente con madurez en «Un verano en la playa», ahora la vemos deslizarse aquí en Cazadores de sombras en un papel, totalmente juvenil y plano.
Una Crítica de cine de Susana Peral.