Se estrena este miércoles 30 de abril la última cinta dirigida por Neil Burger (Sin límites, 2011), que tiene como protagonista a Shailene Woodley.
Le acompañan en el reparto Theo James, Kate Winslet, Ray Stevenson y Maggie Q, entre otros. La película adapta el libro Divergente, de Veronica Roth. Nosotros pudimos verla en el preestreno organizado por nuestros amigos de Sensacine.
En un mundo distópico y postapocalíptico, la ciudad de Chicago vive detrás de una muralla que la aleja del exterior, y sobrevive gracias a un sistema que separa a la sociedad en 5 categorías diferenciadas: Verdad, Abnegación, Osadía, Cordialidad y Erudición. Al cumplir los 16 años, todo ciudadano debe elegir a qué bando quiere pertenecer durante el resto de su vida. Beatrice descubre que es una divergente, es decir, que no se la puede catalogar en una categoría concreta, así que se dejará llevar por su corazón y elegirá Osadía, dejando a tras el deseo de sus padres que se una a ellos en Abnegación.
La autora y el director juegan en Divergente con la idea de que hay que catalogar a la población en diferentes categorías para anular su deseo de individualidad y hacerlo más dóciles. Pero la protagonista (Woodley) es una divergente, es decir, que no se dejará someter fácilmente. Esta condición la pondrá en peligro si los altos mandos de esta sociedad descubren su secreto. De esta forma, la historia juega con detalles extraídos de otras novelas de éxito adaptadas al cine, es decir, que se apropia de detalles de Los juegos del hambre, Crepúsculo, Cazadores de sombras, etc. Desgraciadamente, extrae los peores detalles de cada uno, y los mezcla en una historia futurista sin pies ni cabeza, sin sentido ni tensión.
Durante más de dos horas sufrimos cómo Neil Burger intenta introducir al espectador neófito en un mundo que carece de sentido, un universo diseñado para amplificar las típicas tribus urbanas formadas en los institutos. Este sistema de clases y facciones puede quedar bien en el libro, como trasfondo a una historia de amor adolescente. Pero una vez que se intenta extraer y adaptar al cine y dirigirlo al público en general, ésta se resiente en un sinfín de preguntas sin respuesta, actitudes y conductas cuestionables y unas categorías que carecen de lógica a la hora de planificar una sociedad autosuficiente.
Más allá del concepto de sociedad planteado en Divergente, la cinta encalla en una protagonista sosa que carece de la más mínima autoestima y carisma, un galán tan plano como sus abdominales, y unos secundarios mal dibujados y sumamente desperdiciados. Las apariciones de excepcionales actrices como Ashley Judd o Kate Winslet no consiguen levantar el vuelo de una historia predecible y aburrida. La cinta intenta imitar a Los juegos del hambre en su dinámica y escenas de acción, a Crepúsculo en su historia de amor imposible y a Cazadores de sombras en su juego de lo desconocido y oculto (esa sociedad oculta llamada divergentes, que dan nombre al título pero que no resultan nada estimulantes).
En definitiva, Divergente es un producto sólo destinado a las adolescentes que devoraron el libro, ya que el resto de espectadores encontrarán una cinta muy pobre en argumento e imaginación.
Lo mejor: Las secuencia oníricas.
Lo peor: Que el sufrimiento dura más de dos horas.
Nota: 2
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