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Crítica de El Club de los Incomprendidos

Póster de El club de los incomprendidos

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No voy a seguir el ejemplo de los realizadores de esta película. La valoración de la misma va a ser sencilla y concisa, no de duración eterna como el film.

Se me hace muy complicado comprender cómo El Club de los Incomprendidos puede dar para casi dos horas de metraje, digo casi por diez minutos escasos, lo realmente duro de la experiencia ha sido comprobar que se eternizaba, creía que nunca acabaría. Casi nunca vienen a mí este tipo de sentimientos, pero desgraciadamente con esta cinta han venido. Y eso que la historia reúne elementos suficientes como para resultar interesante y lograr que el espectador empatice con los personajes.

Desconozco si ha sido por un fallo de dirección o de producción o de lo que sea, pero esta película y haciendo honor al título, El Club de los Incomprendidos, es incomprensible en sí misma. No porque sea una historia difícil de entender con conceptos científicos o metafísica de algún tipo, para nada, sino que es incomprensible por qué se tiene que hacer este film.

¿Por qué, de entre todas las novelas existentes, se tiene que adaptar esto?

Sí, se basa en una novela de un autor que tiene por nombre artístico el original Blue Jeans…y encima es una saga literaria…y entonces a uno solo le queda suplicar clemencia para evitar que se haga la segunda parte en película, y evitar que esto se convierta en otra saga juvenil de nunca acabar.

¿De qué trata El Club de los Incomprendidos?

Un grupo de chicos, algo inadaptados, suponemos, que al conocerse se dan cuenta de que tienen cosas en común, básicamente, que son un poco marginados respecto de los demás. Para que nos entendamos: esta historia es un quiero y no puedo de Las ventajas de ser un Marginado, una novela juvenil americana que me hizo reconciliarme con este género, y con los personajes adolescentes, entre otras cosas porque son chicos que, a pesar del terrible efecto de las hormonas, tienen intereses de otro tipo y se preocupan por su futuro y por lo que quieren ser sin importarles lo que digan los demás.

«A uno solo le queda suplicar clemencia para evitar que se haga la segunda parte»

Este Club de los Incomprendidos no me transmite nada de eso. Percibo que Valeria, Bruno, Raúl, Eli, Esther y María tienen problemas, ¿Y quién no? Percibo que cada uno es particular, cada uno tiene sus rarezas. Bien. Pero ¿A dónde nos lleva esto? Pues al final todo resulta ser otro relato más que logra que este crítico acabe con un exceso de hormona adolescente difícil de soportar.

Un triángulo amoroso repetitivo y aburrido, el típico pagafantas babeando por una, maltratado por otros a los que considera “amigos” que no transmite ninguna pena en el buen sentido sino todo lo contrario, la chica tonta que se enamora de quien no debe, y la friki, o así la consideran unos, que está toda la película prácticamente callada y que solo pronuncia una frase: “A mí no me gustan las fiestas”. Y no cuento más porque sino destrozo lo poco interesante que tiene el film, que repito es bastante poco.

Por otra parte, reitero que por un tema de edad, este tipo de cintas ya me vienen lejanas. Seguramente que el target al que va dirigido (chicas jóvenes a partir de 12 años) logren empatizar y disfrutarla algo más. Por mi parte me queda un regusto amargo, de pérdida de tiempo y un terrible aburrimiento. Simplemente con haber dotado de mejor ritmo a la película y una duración menor seguramente la sensación sería diferente independientemente de los fallos que tiene. Además de que, quizás lo más grave, sea ver a actores de la talla de Aitana Sánchez Gijón, Lluis Homar o Raúl Arévalo haciendo personajes inanes que, realmente, aportan poco a la película.

Eso sí, los segundos que aparecen cada uno, dominan la pantalla, mucho más que los protagonistas. Los que les guste el CINE, mejor que no la vean.

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