Travis Knight ofrece una película más preocupada en contentar a fans de la franquicia creada por Mattel que en ofrecer una aventura fluida.
Hollywood sigue ahondando en la nostalgia ochentera con He-Man y los Masters del Universo. En esta ocasión nos encontramos con una adaptación de los personajes creados por la compañía Mattel en la añorada década. Los muñecos nacieron vinculados a unos cómics que se vendían conjuntamente con ellos. El éxito provocó que se ideara una serie de televisión animada y una adaptación en imagen real, Masters del universo (1987). que fue masacrada por la crítica y obviada por el público. No obstante, pese a sus más que evidentes carencias cinematográficas, el largometraje se ha convertido en un objeto de culto.
Travis Knight, director de las muy reivindicables películas de animación El alucinante mundo de Norman y Kubbo y las dos cuerdas mágicas, se encarga de realizar esta nueva versión con actores de carne y hueso. La película destaca por la recreación de Grayskull, el reino mágico donde transcurren las aventuras de los guerreros que protagonizan el filme. A diferencia de su precedente en pantalla grande, hay un intento por ser fiel a los juguetes en los que se inspiraron y hacer posible lo que no se pudo lograr en aquella producción de hace cuatro décadas. Por otra parte, se añade un saludable humor tontorrón, especialmente efectivo en la primera parte del largometraje.
La trama no puede ser más sencilla: Adam, el heredero del reino de Grayskull, es enviado a la Tierra junto a una poderosa arma conocida como la Espada del Poder después de la subida al poder del malvado Skeletor. Años después, cuando ya es adulto, volverá a su lugar de origen para sacar del trono al usurpador. Contará con la ayuda de un grupo de valientes partidarios.
Sin embargo, como suele ocurrir en la mayoría de las superproducciones de fantasía actuales, hay una cierta hipertrofia narrativa. Los responsables están tan preocupados en mostrar batallas y efectos visuales espectaculares que se olvidan de intentar perfilar mínimante a los persojes y dotar de verdadera fluidez a lo que están contando. De esta manera, la película cae en numerosas reiteaciones y no esboza mínimamente a los secundarios, que son el mero soporte del protagonista y de las aparatosas escaramuzas. Lo que se cuenta no da para dos horas y veinte alargadas hasta la extenuación. Como siempre, se vuelve a notar que sus responsables se saltaron la lección dedicada a la elipsis en la escuela de cine.
En el apartado interpretativo, Nicholas Galitzine cumple como el algo inocente Adam/He-Man, mientras que Jared Leto hace lo propio como el malvado Skeletor. No obstante, el dueño de la función es Idris Elba, que pide más tiempo en pantalla como el valiente Duncan, el teniente a las órdenes del protagonista.
En definitiva, He-Man y los Másters del universo puede que convenza a los seguidores más fieles de la franquicia creada por Mattel, pero quizá no tanto a todos aquellos que deseen una mezcla de fantasía y aventura más o menos entretenida.