Puntuación:
Las miradas del perro protagonista a Brad Pitt son lo más salvable de una película rodada con una absoluta falta de tensión.
Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. El cine se ha encargado de demostrarlo en infinitud de cintas que ponen de manifiesto la nobleza de estos animales. En el corazón de la bestia viene a sumarse a este particular subgénero.
David Ayer, responsable de películas de acción como Sin tregua o Escuadrón suicida, vuelve a trabajar con Brad Pitt, con el que ya filmó Corazones de acero, en un survival donde la estrella interpreta a un veterano militar retirado que decide pasar un tiempo en unos bonitos parajes solitarios con su fiel perro, que le acompañó en misiones bélicas. Ambos tendrán que apoyarse mutuamente cuando sufran un accidente de avioneta y se vean obligados a superar las dificultades de un terreno inhóspito y lleno de peligros de todo tipo.
El filme es un vehículo de lucimiento del protagonista de Seven y Siete años en el Tíbet, que encarna a un veterano y solitario soldado con estres postraumático que decide pasar un tiempo con su mascota favorita. El actor aprovecha para sacar a relucir todos los tics de hombre torurado, aunque acaba siendo barrido de la pantalla por el perro, que se termina convirtiéndo en la verdadera estrella de la función. Odín, que es como se llama el personaje del can, le echa unas miradas a su dueño que enternecerán incluso al más duro. Son estos momentos íntimos lo más certero de una película bastante convencional.
Ayer saca provecho de los impresionantes parajes naturales donde tiene lugar la acción, pero nunca logra imprimir verdadera tensión a lo que está narrando, a pesar de las múltiples aventuras que protagonizan sus dos héroes. Por otra parte, los flashbacks están insertados de forma un tanto dispersa y no profundizan demasiado en los traumas de su protagonista humano ni del animal.
James Belmont (Brad Pitt) en El corazón de la bestia de Paramount Pictures..
El resultado es una película bastante fofa que solamente se redime un tanto por el buen trabajo de su actor humano y su intérprete perruno.