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No es país para viejos

Esta adaptación fiel de la novela de Corman McCarthy nos narra como un cazador encuentra el lugar de un tiroteo en medio del desierto y en la vorágine de cuerpos un maletero lleno de droga y un maletín con mucho dinero. La ambición le llevará a apropiarse del maletín y esta acción le acarreará la persecución del asesino más implacable, Antón Chigurh.

Jamás los hermanos Coen tuvieron la certera providencia y la genial sabiduría para alumbrar tres personajes que no es que estén por encima de Byrne, Turturro, Robbins, McDormand o Bridges poniéndose ciego, si no que además coinciden en la misma película para fabricar un cóctel que es todo un regalo para el espectador.

Pocas veces han logrado un peersonaje como el encarnado por Tommy Lee Jones, un sherrif pesimista y añorante de tiempos mejores, donde las hogueras alumbraban la noche. O ese osado y sudoroso Josh Brolin, de cazador a cazado por una ambición desmedida.

Pero sobre todo ese Bardem perturbador, que es capaz de interpretar el mal en estado puro y convertirse en un icono del psychokiller por encima de sus predecesores Hannibal Lecter y el mismísimo Norman Bates. Nunca nadie fué capaz de ejecutar un crimen de manera tan despiadada y tan obscena.

Cuando Javier aparece en pantalla, la llena, cada gesto es apología de la inteerpretación en estado puro y sustento del oficio y cada frase memorándum del genio de un profesional.

Ese bautizo de fuego, a los ojos del espectador, matando a su primera víctima del film en la comisaría. Nunca una caracterización fué tan genial, nunca nadie disfrutó tanto matando.

Los momentos flojos de la película, si los hay, son los menos, la tendencia es increscendo hasta un final Coen, que busca no enturbiar, aunque no resulte todo lo convincente y satisfactorio que debiera.

Como sentencia Tom Bell:

‘Pensé que cuando fuera viejo dios entraría en mi vida de alguna manera. Y no lo ha hecho. No le culpo, si yo fuera él tendría la misma opinión que tiene de mi’.

Buen largometraje que sabe a western del bueno, con un buen guión. Quizás la mejor película de estos geniales hermanos.

8 sobre 10.

Rafael Calderón Luna.

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