
La cinta es terrorificamente dura y más si conoces que está basado, fidedignamente, en hechos reales y en pocos minutos sientes que la casa donde las dos hermanas se ven obligadas a vivir se convierte en la casa del diablo y la protectora ama de casa en el icono de la maldad capaz de torturar sin piedad a la joven Silvia y hacer participes a sus hijos y al resto de los vecinos.
La atmósfera es opresiva, extenuante, brutal. El encomiable trabajo del director, con la precisión del relojero, nos lleva a una espiral de violencia y a un viaje a lo más profundo de la fragilidad humana.
Y aunque la narración en varios momentos es confusa y la dirección de la cinta busca conmover al espectador, a veces a toda costa, las incendiarias interpretaciones de las dos grandes actrices (Keener, Page), destapan la verdad de la película y nos dejan una muestra de que la maestría interpretativa aparece en cualquier momento y en cualquier lugar solo es cuestión de buscarla.
Lo peor de la cinta es la sensación de que muy poca gente a prestado atención a ella y que ha pasado sin pena ni gloria por nuestros cines y eso es una gran perdida en una época donde prevalecen en taquilla bazofias del tipo ‘Casi 300’ o la nueva ‘Disaster movie’.
Lo mejor es la ocasión que todavía teneis de verla y que sin ser una película inolvidable os dejara la sensación de que el cine merece la pena.
7 sobre 10.
Rafael Calderón Luna.
