
Esa efectividad inicial con su lento crescendo intimidatorio se diluye como un azucarillo en la segunda parte de la película, desfondándose por completo en el tramo final y llevándonos a pensar si el viaje mereció la pena.
Y la historia no carece de motivos para gustar, con giros argumentales verdaderamente terroríficos, pero por desgracia mal aprovechados.
La mayor parte de la cinta te la pasas esperando una respuesta a muchas de las cuestiones que surgen, deseando un final satisfactorio dónde todo quede resuelto, pero por desgracia eso nunca llega, las preguntas quedan en el aire, sin solución, y la historia mal resuelta.
Los buenos minutos de terror y algún que otro susto no son baza suficiente para motivar nuestra visita al cine; que algún que otro trailer no os engañe, por que la esencia de la cinta no va más allá de esos 3 ó 4 minutos.
5,5 sobre 10.
Rafael Calderón Luna.
