
La trama es original y seductora, el despliege de personajes acertadísimo, el desarrollo bastante agradable con un guión bien elaborado, formando una primera mitad digna de elogio capaz de lograr un efecto complaciente en el espectador que asiste sin pestañear a una buena muestra de lo que el cine Alemán es capaz de ofrecer, interpretaciones realistas y de máximo nivel, impresionante Jürgen Vogel, y una dirección que, hasta el momento en que su afán por convencer en el mercado americano le lleva por otros derroteros, bastante creible.
El problema llega en ese afán por magnificar la historia, por comercializar esta realista película en unos mercados dónde miles de cintas son devoradas por unos ojos ávidos de cine, muchas veces incapaces de distinguir más allá de las tonto-movies de turno.
Ese empeño coloca la producción en un camino arriesgado, dónde resbalar y hacerse daño es más fácil que salir indemne. Aún así el espectáculo continua, la identidad que imprimen tanto el reparto como la dirección prevalecen y el total de la película resulta satisfactorio aún a sabiendas de que pudo ser mejor.
Una película que con más Punch, más garbo narrativo, y menos prejuicios comerciales, hubiera ocupado un lugar de preferencia en las listas de las mejores producciones de este año que ya termina. Muy recomendable largometraje, que aún con sus defectos, hace pensar y eso ya es mucho.
7 sobre 10.
Rafael Calderón Luna.
