Puntuación:
Un entretenimiento que promete más de lo que acaba ofreciendo.

Supergirl forma parte de los esfuerzos por parte del productor y director James Gunn por rehacer el universo cinematográfico DC después de Superman (2025). En este sentido, parece adecuado que se haya obtado por adaptar el personaje de uno de los cómics que ha cambiado un tanto la esencia del personaje: Supergirl, la mujer del mañana, guionizado por Tom King y dibujado por Bilquis Evely. Allí se nos muestra a una heroína triste y algo dada a empinar el codo que no acaba de adaptarse a la Tierra y termina ayudando a una adolescente que busca vengar la muerte de su familia.
Hay algo de western en esta adaptación dirigida por Craig Gillespie, especialmente de las diferentes versiones de Valor de ley. Quizá el problema resida en no desarrollar demasiado bien un punto de partida interesante.
Lo primero que hay que destacar es el gran trabajo de Milly Alcock, que borda su encarnación de una chica con poderes que no acaba de encontrar su lugar en el universo. Lo mismo se puede decir de Eve Ridlay, la niña que quiere hacer que el asesino de sus padres pague por sus fechorías.
La película opta estéticamente por ser un cruce entre la aridez de la saga Mad Max y las criaturas de la franquicia Star Wars. No rompe los moldes precisamente, pero el resultado visual resulta más o menos adecuado para aquello que cuenta.
Sin embargo, como ya hemos avanzado, no sabe desarrollar un punto de partida más que prometedor. La película opta por el camino más predecible, además de errar en un aspecto tan importante como el antagonista. En este caso nos encontramos con un tipo poderoso y extremadamente cruel que no duda en secuestrar niñas para convertirlas en sus esposas. El belga Matthias Schonaerts interpreta al malo de la función de una manera grotesca, provocando más risa involuntaria que verdadero terror.
Por otra parte, no se sabe muy bien las razones por las que aparece el personaje del buscavidas Lobo, encarnado por Jason Momoa. Como suele ser habitual en este tipo de producciones, sirve para testear la reacción del público, aunque dramáticamente tengan poca o nula importancia.
Curiosamente, lo más logrado acaba siendo el origen de la heroína, que se muestra en sueños y supone cierta novedad respecto a su primo Kal-El.
En defintivia, Supergirl promete mucho, pero acaba ofreciendo bastante menos de lo esperado.