Una obra maestra del cine de animación, una cinta histórica ambientada en el Japón del siglo XVI, una muestra de folk horror finlandés y un thriller gótico repleto de sangre protagonizaron algunos de los momentos más destacados de la octava jornada del Festival de Sitges 2026.
Wildwood: El bosque salvaje (Oficial Fantàstic Competició. Anima’t)
Después del descalabro que supuso He-man y los Masters del Universo, Travis Knight, el autor de las maravillosas Kubo y las dos cuerdas mágicas o El alucinante mundo de Norman, vuelve a trabajar con la productora Laika en un espléndido filme de animación stop-motion como Wildwood, el bosque salvaje. Basado en el libro homónimo escrito por Colin Meloy e ilustrado por Carson Ellis, esta obra de arte del género sigue los pasos de una adolescente que, en compañía de un atolondrado amigo, se adentran en una mágica zona arbolada donde una reina malvada intenta revivir a su hijo utilizando al hermano pequeño de la protagonista. Deslumbrante en el apartado técnico y visual, el largometraje se aleja del largometraje típicamente infantil al abordar asuntos duros como el suicidio y el duelo después de una muerte. No obstante, la aventura y el humor también hacen acto de presencia en una de esas joyas que hay que disfrutar en pantalla grande para poder valorarla adecuadamente.

El samurái y el prisionero (Òrbita)
Kiyoshi Kurosawa, autor de Kairo y Cure, apuesta por una cinta histórica y realista en El samurái y el prisionero. Ambientado en el Japón del siglo XVI, el largometraje nos muestra a Murashide Araki, un señor feudal, que se ve asediado por Oda Obunaga, un líder militar, y busca consejo en un estratega que tiene entre sus mazmorras. Con demasiada morosidad, el cineasta nipón nos ofrece un thriller político y lleno de intrigas que basa gran parte de su interés en los diálogos y las interpretaciones de sus actores, aunque los momentos de acción sean mínimos. Su excesivo metraje y la cantidad de información que se nos ofrece a través de las palabras de los personajes son un hándicap para el espectador occidental que puede desconectar ante la avalancha de nombres de todo tipo.

Nightborn (Oficial Fantàstic Competició)
Hanna Bergholm, la autora de Ego, vuelve a abordar las relaciones familiares en Nightborn. En esta ocasión nos encontramos con un matrimonio formado por un británico y una finlandesa que se traslada a vivir a un bosque donde concebirán un hijo. Pronto la madre se dará cuenta que su hijo es distinto al resto y le generará rechazo, aunque, poco a poco, se producirá un acercamiento que le descubrirá a la protagonista su propia naturaleza. Con una lograda atmósfera enrarecida, la película se debate entre ser una particular alegoría de la depresión posparto u optar por ser una obra deliberadamente fantástica de folk horror escandinavo en la onda de Border. Es quizá esa indefinición la que resta algo de valor a un título más que interesante.

Victorian Psycho (Oficial Fantàstic Competició)
La novela homónima de la madrileña Cristina Feito sirve como base para Victorian Psycho, el thriller británico dirigido por Zachary Wigon ambientado en la Inglaterra del siglo XXI. Maika Monroe, la protagonista de It Follows y Longlegs, da vida a una institutriz alterada psicológicamente que no duda en matar a quien se interponga en sus objetivos. Al llegar a una nueva mansión, donde tiene como fin educar a los hijos del matrimonio dueño del lugar, se encontrará con una familia bastante disfuncional. Repleta de humor negro, la cinta parece satirizar en cierta manera los filmes góticos de época con generosas dosis de sangre. Monroe se luce como asesina, mientras que Jason Isaac y Ruth Wilson se divierten encarnando a una pareja acaudalada de moral dudosa. No cambiará la vida de nadie, pero logra entretener.

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